La luz ultravioleta revela nuevos detalles de frescos de Giotto, en Florencia.



 
 
Capilla Peruzzi. Basílica de la Santa Cruz, de Florencia



El hallazgo podría cambiar de rumbo los estudios sobre el célebre artista italiano.

Un grupo de restauradores italianos ha descubierto nuevos detalles de obras originales de Giotto en la capilla de Peruzzi (Florencia) gracias a la técnica de los rayos ultravioleta. Se trata de un tesoro artístico que habían estado oculto durante siglos. Ahora la luz ultravioleta ha revelado detalles hasta ahora desconocidos de los frescos de Giotto, ubicados en la capilla Peruzzi de la basílica de la Santa Cruz en Florencia.
«Hemos descubierto un Giotto secreto», dijo Isabella Lapi Ballerini, jefa de Opificio delle Pietre Dure en Florencia, uno de los laboratorios de restauración de arte más prestigiosos del mundo.
El hallazgo tuvo lugar el año pasado, cuando más de una decena de restauradores e investigadores comenzaron un ambicioso proyecto de «diagnósticos no invasivos» en esta capilla ubicada en Florencia, de 12 metros de alto y pintada por Giotto alrededor de 1320.
El objetivo del estudio, financiado en parte por una beca de la Fundación Getty en Los Angeles, era recaudar información sobre la capilla para una futura restauración. Durante el proyecto, que duró cuatro meses, los restauradores descubrieron que, al observar las pinturas bajo luz ultravioleta, eran capaces de ver detalles asombrosos que no son visibles al ojo humano. «Fue algo realmente asombroso», dijo Cecilia Frosinini, cordinadora del proyecto y que manifestó, se trata de las pinturas que recrean pasajes de las vidas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista que datan del año 1320, en las cuales anteriormente sólo se podía apreciar una sombra muy pálida.v Gracias a este descubrimiento los restauradores han podido apreciar algunos volúmenes, decoraciones y detalles con un sorprendente naturalismo, que hacen aún más valiosas estas obras. Este hecho podría representar un hito en los estudios sobre el célebre artista italiano de los siglos XIII y XIV.
Por ordenes de la noble familia Peruzzi, la capilla fue blanqueada a comienzos del siglo XVIII para dar paso a un nuevo diseño. Pero cuando los restauradores retiraron la pintura blanca no fueron muy delicados y cuidadosos. Usaron las técnicas de su época, que incluían fuertes disolventes y esponjas de acero que cortaron y homogeneizaron las pinturas. Aquellos «restauradores» del siglo XIX pintaron partes de los Giottos que habían sido dañados, agregando sus propias pinceladas para destacar aquello que ya no era visible.
Despúes de que los trabajos de restauración realizados en 1958 retiraran las partes ajenas a Giotto que fueron añadidas durante el siglo XIX, las pinturas quedaron débiles y anémicas. Pero ahora cobran nueva vida gracias a la luz ultravioleta. Así, en la escena donde Dios está aceptando en el cielo a Juan el Evangelista, las arrugas en la frente de Juan, los pelos de su barba, el blanco de sus ojos y la mirada de Dios se ven efímeras, pero poderosas.
Los detalles más exuberantes y espectaculares sólo son visibles cuando son bañados por la luz ultravioleta y someter las obras a un bombardeo constante podría resultar no sólo poco práctico sino dañino.
“Muchos detalles de la obra original giottesca”, dijo en declaraciones a la prensa Cecilia Frosinini, coordinadora de esta investigación, “se han perdido a la vista normal: Giotto decidió realizar la pintura en seco para obtener efectos diversos respecto a los que se realizaba con la técnica del fresco”, asegura.
Frostini aclara que los materiales que empleados eran originalmente “a menudo usados para pintar sobre tabla, y que en el tiempo no se han mantenido; sus huellas en combinación con algunos pigmentos han sido descubiertas sólo con rayos ultravioletas”.
El equipo que trabaja en la investigación de estas pinturas está compuesto por 34 personas, entre historiadores del arte, restauradores e investigadores. Se espera que las obras de diagnóstico duren todavía dos años y medio más tanto en la capilla Peruzzi como en la Bradi, que hace parte también de la basílica de la Santa Cruz. Hasta el momento, los nuevos detalles descubiertos sólo son visibles con esta luz ultravioleta pero la continua exposición a estos rayos pueden deteriorarlas aún más. La única forma de compartir el hallazgo con el público general podría ser la digitalización de estas imágenes, que permitiría a los visitantes disfrutar de una capilla virtual en las pantallas de los ordenadores.
Poco se sabe de la vida de Giotto, el gran pintor del siglo XIII y XIV, cuyas pinturas se caracterizan por representación tridimensional del espacio, la recuperación del naturalismo de la imagen de la figura humana y la introducción de una dimensión afectiva.
En la monumental basílica gótica de San Francisco, principal punto de referencia de la población de Asís, en Italia, Giotto pintó una de sus obras maestras: las principales escenas de la vida de san Francisco: su conversión, el abandono de sus bienes, un momento en éxtasis, la canonización de san Francisco, entre otras.
Giotto pasó así del estilo bizantino a uno más realista e innovador. Alcanzó su máximo esplendor en respuesta a los encargos del Papa Bonifacio VIII.
Supo representar no sólo a las personas, las cosas y los paisajes sino también, por primera vez en muchos siglos, el estado psicológico de los personajes por medio de las posturas y expresiones de los rostros.




 







   
 
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