Los Mosaicos del P. Rupnik, S. J. de la cripta del P. Pío

 
 



El Padre Rupnik habla de sus mosaicos en la Iglesia inferior de San Pío de Pietrelcina después de haberlos ilustrado con su explicación al Papa al final de su visita pastoral
Después del discurso al clero y a los jóvenes, Benedicto XVI bajó a la Iglesia inferior de San Pío da Pietrelcina. Aquí pudo admirar los espléndidos mosaicos del jesuita P. Marcos Ivan Rupnik. El mismo autor explicó al Papa el significado teológico de su obra, que funde admirablemente la vida de San Pío con la de San Francisco de Asís. Precisamente sobre este binomio, se detiene y habla el padre Rupnik:
“Él [el P. Pío] -- dice Rupnik -- tenía un gran sentido del hombre contemporáneo al que se dirigía. Entonces me planteé esta cuestión: ¿qué extraer de él que diga algo a la mentalidad de hoy, al hombre de hoy? Me parecía importante destacar qué es un Santo. Un Santo no está nunca solo, no es un individuo excepcional, como se corre el riesgo de pensar tantas veces. Entonces es necesario hacer ver que en el Padre Pío encontramos una similitud con otro Santo, porque es semejante en la Iglesia, él está entretejido dentro de la misma Iglesia y así como la Iglesia es una comunión de personas que viven verdaderamente la vida que recibimos en el Bautismo, entonces estamos uno unido al otro, nuestra vida está ligada a la vida del otro. En el Padre Pío yo he encontrado a Francisco. Luego hay, además, otra característica: todo Santo es semejante a otro pero, sobretodo, es semejante a Cristo. Entonces yo he buscado tres características constantes".



En esta representación de Jesucristo en la cruz y del padre Pío también en la cruz abrazado a Él, se ve lo que decía antes, esto es, el Santo es Santo porque se ha asemejado a Cristo, ha realizado la semejanza con Cristo, pero esta semejanza no se alcanza a través de una imitación externa, un modelo al que yo imito: esto es algo que despersonaliza, algo moralmente dudoso y espiritualmente no sano. Nosotros recibimos la misma vida de Cristo por eso podemos llegar a ser semejantes a Él, por la comunión que nos une. Vemos al Padre Pío que contempla a Francisco como “alter Cristus” que era el gran título de Francisco en la Iglesia, “Otro Cristo”. Así como los Santos Padres dicen: nosotros podemos llegar a ser lo que contemplamos, he aquí, pues, que él contempla la vida de Francisco en la que encuentra a Cristo y entonces en el Padre Pío crece Cristo, crece la vida de Cristo.
En todo el mensaje que estas escenas transmiten hay algo fundamental como mensaje para el hombre de hoy. Para mi -- dice el P. Rupnik -- en el Padre Pío es fundamental la lucha espiritual. El Padre Pío es un gran testigo de que el mal no es una fuerza ciega que se puede dominar con la política, la sociología, la psicología, sino que es una fuerza que tiene sus fundamentos en el mundo del espíritu y necesita de una vida espiritual, de una lucha espiritual que no puede realizar el hombre por sí sólo sino que debe saber extraer de Dios. Por eso, a mi modo de ver, es lo que verdaderamente hoy, en un mundo donde todo se hace con demasiada ligereza, con despreocupación, él ofrece este testimonio. Detrás de los bastidores hay un drama y así como lo vive el hombre el drama en el mundo existe. Fundamentalmente el Padre Pío es un hombre feliz, como Francisco. Yo termino precisamente la bajada a la cripta con dos imágenes de la felicidad, esto es del consuelo. Pienso que este es el mensaje más fuerte e incisivo: sólo con Cristo se consigue no destruir el mal, no vencer el mal, sino traducirlo en bien”.












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