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CRÓNICA DEL 9 DE FEBRERO DEL 2009 JUNTO A LA
TUMBA DEL VENERABLE FRAY LEOPOLDO
A pesar del crudo y duro invierno, con nieves altas y frío intenso, el pasado 9 de febrero amaneció un día espléndido. Lució el sol a raudales, como presagio de la ya cercana primavera, y los fieles devotos de Fray Leopoldo pudieron acercarse hasta su tumba para rezar, dar gracias a Dios por favores recibidos por intercesión del Siervo de Dios, pedir su ayuda ante las dificultades o la solución de algún problema personal o familiar. La figura de Fray Leopoldo tiene el don de atraer a todo tipo de personas: hay niños y tantos jóvenes que se acercan a su tumba atraídos por el fervor que han visto y vivido en su casa desde pequeños y siguen la costumbre de sus mayores.
Este año, el 53 aniversario de la muerte de Fray Leopoldo, tuvo una connotación más capuchina, si cabe, de lo ordinario. Nada menos que el Ministro General de los Capuchinos, Fr. Mauro Jöhri, y el Consejero General del área española, Fr. Carlos Novoa, llegaban a Granada para celebrar este gozoso aniversario envuelto en la feliz noticia de saber que la Consulta médica de la Congregación de las Causas de los Santos, acababa de aprobar por unanimidad (5 sobre 5), hacía una semana, el hecho presentado por la Vicepostulación para llevar el Proceso a la meta anhelada de la ya próxima Beatificación.
A las 8 de la mañana, Fr. Carlos Novoa, presidía la primera eucaristía, en la cripta, completamente abarrotada de devotos. El Ministro General, asistió a la eucaristía, sentado en primera fila, como un fiel devoto más, no se perdía ningún detalle. La palabra cálida de Fr. Carlos transmitiendo el mensaje de Fray Leopoldo se dejó oír entre el pueblo: “Leopoldo supo ser un humilde pero estridente despertador. En el corazón la paciencia, en la mirada la misericordia, jamás el juicio ni la palabra altanera. En el porte externo la pobreza, y los signos de la consagración o dedicación total a Aquel que ya no es nombrado: el hábito y el Rosario de la Virgen. En las manos, el pan para los pobres. Nunca un testimonio pudo haber sido tan elocuente, ni un anuncio callado tan profético. Hoy nuestra sociedad necesita nuevamente de estos testigos, que como fray Leopoldo, sean en medio del mundo una bocanada de oxígeno evangélico sin vergüenzas ni palabras altisonantes, sin condenas ni excomuniones. Hombres y mujeres tan de Dios que puedan ser totalmente de todas las personas. Hombres y mujeres que al verlos nos venga el recuerdo de Su Presencia entre nosotros”.
Tras esta primera misa de la mañana, comenzó el lento desfile de devotos ante la tumba, un desfile hecho oración, a veces llanto, a veces envuelto en gozo. Es el milagro más grande que el humilde limosnero continúa departiendo desde su tumba: consolar al afligido, levantar el ánimo del abatido, infundir esperanza allí donde esta se ha perdido, amor donde reina el odio, ilusión donde hace falta, calor donde el frío hiela y dar, siempre dar, dar, repartir sin medida a todo el necesitado.
Hacia las 9, el Ministro General, Fr. Carlos Novoa y Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, visitaron el museo y la reconstrucción de la celda de Fray Leopoldo. Luego bajaron un momento a orar ante la tumba de Fr. Leopoldo. Al Ministro se le veía conmovido, cautivado por la atractiva figura de Fray Leopoldo, la emoción lo embargaba, no lo podía negar, se le veía conmovido, y oró con intensidad. Las fotos del H. Mauro junto a la tumba de fray Leopoldo, son suficientemente elocuentes, emotivas y transmiten fervor y devoción.
A las 10 de la mañana, la comitiva, acompañada de la Vicepostulación y del Patronato de Fray Leopoldo hizo una detenida visita a la Residencia de Fr. Leopoldo: el Ministro se entretuvo, saludó y se fotografió con los empleados de la cocina y del comedor, recorrió, algunas habitaciones, se detuvo con algunos enfermos e imposibilitados, dio cariño, ánimo y sonrisas a nuestros ancianos que, con sus rostros sonrientes, agradecían este gesto de cercanía de nuestro Ministro General.
Luego tuvo lugar una rueda de prensa en el salón de la Residencia que estaba a rebosar. Se hallaban presentes todos los medios de comunicación, tanto locales como regionales: prensa, radio, televisión… que dieron amplia cobertura del evento. Vaya desde aquí a todos los medios de comunicación nuestro agradecimiento más sincero por la amplia cobertura que dieron al acontecimiento y por estar siempre al lado del “factor Fray Leopoldo”.
La rueda de prensa la inició el H. José Antonio Márquez quien, en nombre del patronato de Fray Leopoldo, que preside, dio la bienvenida a los huéspedes llegados desde Roma para esta gozosa jornada. Le siguió la intervención del H. Alfonso Ramírez Peralbo, Vicepostulador de la Causa, quien hizo un extenso y detallado recorrido de la Causa, desde su inicio y de todos y cada uno de sus pasos, hasta el último dado el pasado 29 de enero pasado en el que la Consulta médica de la Congregación de las Causas de los Santos, había aprobado el caso presentado a estudio.
Y, seguidamente, tomó la palabra el H. Ministro General (que habló en italiano y le traducía el H. Carlos Novoa). El H. Mauro habló verdaderamente emocionado, estaba completamente cautivado y asombrado por la serena mirada de Fray Leopoldo. Estas fueron sus palabras:
“Desde hace dos años y medio, cuando fui elegido Ministro General, antes de este acontecimiento, no conocía absolutamente nada de Fr. Leopoldo de Alpandeire. Si lo he conocido tengo que agradecérselo a nuestro querido hermano Alfonso. Ha hecho sin duda, nuestro hermano Alfonso, un grandísimo trabajo para dar a conocer a Fr. Leopoldo, no tanto a vosotros, que lo conocéis, sino sobre todo a la Curia Romana, todos sus miembros, saben y conocen hoy la vida de Fr. Leopoldo, gracias a su inmenso trabajo y a su dedicación. Estoy encantado y doy gracias al cielo por este hermano que os ha sido donado a vosotros, a vuestra tierra. Ha sido también donado a la orden capuchina y su beatificación sin duda posibilitará que se le conozca en todo el mundo, aunque ya es muy conocido. Me parece que el mensaje más fuerte de este hermano, tras los 53 años de su muerte, es mirarlo, mirar su foto y mirar sus ojos. Y esto vale, sirve para aquellos que son creyentes e incluso para aquellos que no creen. Porque nos interpela aquella serenidad y bondad que él nos transmite a través de su mirada. Para mí que soy creyente un hombre como él, sin duda es un don del cielo. Claro que hay un esfuerzo humano detrás, pero esto sería inexplicable si no fuera porque es un don del cielo, un don de lo alto que hace milagros y maravillas a estas personas. Y de hecho nos interpela porque de alguna manera su vida nos está pidiendo que también nosotros podamos hacer esta experiencia de lo Divino, de lo trascendente en nuestras propias vidas. Porque cuando lo miras a los ojos te das cuenta de que se trataba de un hombre feliz. Y todos nosotros de alguna manera estamos en la búsqueda de esta paz interior, de esta felicidad, que no sea solamente algo episódico sino que sea una realidad para nosotros. En él, en esta transparencia, esta este designio de ser un instrumento de alguien superior para todos los demás. Con vosotros me alegro de este hecho, y me alegro también de poder regresar aquí cuando se dé el día de su beatificación. El año pasado, durante el mes de junio, me encontré en Beirut, en el Líbano, para la celebración de beatificación de nuestro último beato, de nuestro último hermano beatificado. Y volver aquí entre vosotros, a esta así considerada en un tiempo ciudad de los moros, para celebrar a un hermano nuestro me toca el corazón. Y lo que más espero es que mis hermanos, mis compañeros se inspiren en esta figura de Fr. Leopoldo para ser ellos también a su vez instrumento de bondad, instrumento de la presencia de Dios para todas las personas. Os agradezco vuestra atención, toda vuestra admiración y cariño que tenéis para con Fray Leopoldo”.
Y llegaron las 12 del mediodía y la misa presidido por el Ministro General y concelebrada por Fr. Carlos Novoa, Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, Fr. José Antonio Márquez y D. manuel reyes, Vicario general de la diócesis. Con la iglesia repleta de fieles, de nuevo la palabra del H. Mauro nos recordó a Fray Leopoldo como un gran don de Dios, exhortándonos a todos a imitarlo, a seguir su ejemplo, a mirar en la paz y serenidad de sus ojos. La homilía tuvo que leerla el H. Alfonso, Vicepostulador, por motivos de un gran resfriado que traía el H. Ministro. Actuó el coro de la Divina Pastora bajo la dirección de Fr. Eloy, que puso el broche de oro con el bello himno a Fray Leopoldo que tienen grabado en el CD del Rosario desde la Cripta.
La cola incesante, los autobuses que traían peregrinos para visitar la tumba de Fray Leopoldo fue in crescendo a lo largo de todo la jornada, aunque muchos devotos, por causas laborales, habían hecho su visita el día anterior, domingo 8 de febrero, sin embargo, este día 9, la gente continuó llegando, de modo ininterrumpido, hasta ser ya noche cerrada. Dios sigue derramando su gracia con los pobres y los humildes. Ellos siguen siendo sus predilectos y tienen a Dios por rey.
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