PREDICACIONES A LA CASA PONTIFICIA CUARESMA 2009


PREFECTURA DE LA CASA PONTIFICIA

Las predicaciones se tendrán en la Capilla “Redemptoris Mater”, a las 9 de la mañana, los viernes de Cuaresma: 13, 20, 27 de marzo y 3 de abril.

Tema de la predicación

“LA LEY DEL ESPÍRITU QUE DA LA VIDA EN CRISTO JESÚS” (Rom 8,2)

Meditaciones sobre el capítulo VIII de la Carta a los Romanos


Continuando acogiendo la gracia del año paulino, después de haber meditado, en Adviento, sobre el puesto que ocupa Cristo en el pensamiento del Apóstol, nos proponemos iluminar la visión que él tiene de la acción del Espíritu Santo.

En particular se trata de reflexionar sobre el Espíritu Santo:


1. Como ley nueva que actúa a través del amor.

2. Como maestro interior que nos guía a través de la conciencia, la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia.

3. Como fuerza que actúa en la creación y en la transformación del cosmos.

4. Como alma de la escatología cristiana que empuja a la historia hacia su cumplimiento.


P. RANIERO CANTALAMESSA, OFM Cap.
Predicador de la Casa Pontificia.




 
 
Espíritu Santo. Talla de madera de Bernini. Altar de la Confesión. Basílica de San Pedro.


Oración al Espíritu Santo

“¡Ven, oh Espíritu Santo!
y da a estos ministros un corazón nuevo,
siempre joven y alegre.
Ven, oh Espíritu Santo,
y da a estos ministros un corazón puro,
adiestrado para amar sólo a Cristo,
capaz de entusiasmarse y de temer.
Ven, oh Espíritu Santo,
y da a estos ministros un corazón grande,
abierto a tu silenciosa
y poderosa palabra inspiradora,
y cerrado a toda mezquina ambición,
ajeno a toda miserable competencia humana
e invadido todo por el sentido de la santa Iglesia;
un corazón grande y ávido
de igualarse al del Señor Jesús,
que tienda a contener dentro de sí
las proporciones de la Iglesia,
las dimensiones del mundo;
grande y fuerte para amar a todos,
servir a todos, sufrir por todos,
grande y fuerte para resistir a toda tentación,
a toda prueba, a todo aburrimiento, a todo cansancio,
a toda desilusión, a toda ofensa,
un corazón grande, fuerte, constante,
dispuesto incluso al sacrificio,
sintiéndose sólo feliz de palpitar con el corazón de Cristo,
y de cumplir humildemente, fielmente,
virilmente la divina voluntad.
¡Esto es Pentecostés!


(Pablo VI)





   
 
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