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SIERVO DE DIOS D. JOSÉ MARÍA GARCÍA LAHIGUERA.
El cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos pronunció el lunes, 22 de febrero, en Valencia una conferencia sobre Mons. José María García Lahiguera quien fuera arzobispo de la diócesis valentina de 1969 a 1978 y actualmente en proceso de canonización.
D. José Mª García Lahiguera nace en Fitero (Navarra) el día nueve de marzo de 1903. Es el segundo de los cuatro hijos del matrimonio formado por D. Vicente García Albericio y Dña. María Lahiguera Martínez.
A los nueve años dice que quiere ser sacerdote y a los diez ingresa en el Seminario Menor de Tudela. En 1915 la familia se traslada a vivir a Madrid, y él continúa sus estudios en el seminario conciliar de esta ciudad, al que siempre llamará “Mi casa”. En 1981 escribía en la revista del seminario: “Fui feliz, totalmente feliz, en todo momento, entonces y ahora cuando lo recuerdo. Los años de seminarista dejaron huella en mi ser, fueron la forja que al calor del espíritu y constante trabajo, moldearon la figura del futuro sacerdote; fueron como el riego suave en la semilla de la vocación que luego se desarrolló en el apostolado de toda mi vida…Porque no he pasado por el Seminario; en espíritu, quedé allí” . En el seminario conciliar de Madrid vivió más de 30 años. Primeramente como seminarista, posteriormente como superior y en su última y tan recordada etapa, como Director Espiritual.
D. José María recibió la ordenación sacerdotal, el 29 de Mayo de 1926, de manos del Obispo de Madrid, D. Leopoldo Eijo Garay, y celebró su primera Misa en la capilla del Seminario, al día siguiente, Solemnidad de la Santísima Trinidad.
HH. Oblatas de Cristo Sacerdote. |
El sacerdocio era su gran empresa. Por ella vivió hasta recibir el don sagrado y por ella se entregó como “Sacerdote de los sacerdotes” durante toda su vida. En los años de la II República y posterior guerra civil, su actitud y dedicación en favor de los sacerdotes y sus familiares fue extraordinaria. Recorría incansablemente las calles de Madrid, buscando a sus queridos hermanos sacerdotes y a sus seminaristas, como buen pastor que va recorriendo las ovejas dispersas y escondidas. Y todo ello, “protegido” sólo con un carnet de corredor de libros. Pero él no contaba con otra protección que la valiosa y paternal providencia de Dios y de la Madre de Cristo Sacerdote, su otro gran amor.
En estos duros años de la persecución religiosa, D. José María hierve en ansias de comunicar su celo y ofrecer caminos de santificación al sacerdote. Al cumplir treinta y tres años, 3 de marzo de 1936, el recuerdo de la edad de Cristo le hace soñar con una amplia obra sacerdotal, que él titula “Cruzada pro sacerdotio”, con tres acciones: difundir la práctica del Jueves Sacerdotal entre los fieles, también en los Seminarios, y como se trata de algo permanente y necesario en la Iglesia, el pedir y santificarse por la santificación de los sacerdotes, dice … “creo que debe pedirse mucho a Nuestro Señor, si conviene ir pensando en la fundación de una Orden religiosa de monjas de clausura cuyo fin primordial, por no decir exclusivo, había de ser la oración y el sacrificio por los sacerdotes y seminaristas”.
Durante la guerra civil, el encuentro providencial con María del Carmen Hidalgo de Caviedes y Gómez quien sentía en su espíritu la misma exigencia y necesidad, dio origen a la Congregación de HH. Oblatas de Cristo Sacerdote, a quien D. José María considerará, junto con el sacerdocio, la otra niña de sus ojos.
En el Año Santo de 1950, D. José María recibió dos gracias muy singulares de parte del Señor: su elección y consagración episcopal (17 de Mayo y 29 de Octubre, respectivamente) y la concesión por la Santa Sede del Decreto de erección como Congregación Religiosa de derecho diocesano, de las HH. Oblatas (31 de Mayo).
Fue primeramente Obispo auxiliar de Madrid, posteriormente titular de Huelva y finalmente Arzobispo de Valencia, donde fue aceptada su renuncia en 1978, cumplidos los setenta y cinco años de edad. Tras esos veintiocho años al frente de la grey como sucesor de los Apóstoles, regresó a Madrid, a la Casa Madre de las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote, donde apartado en su “Casa de la Virgen”, ya podía dedicar en intimidad ante el Sagrario, horas y horas a compartir con el Eterno Sacerdote, su oración y oblación al Padre por “ellos” y por la Iglesia. Entonces, decía que sentía con mayor urgencia el peso de responsabilidad que le daba el ser Obispo de la Iglesia universal, dignidad y servicio a los que no le era posible renunciar por edad, y vivía intensamente los dolores y gozos de su peregrinar en la tierra.
En su vida de entrega y amor al sacerdocio de Cristo y a sus sacerdotes, hay que destacar su incansable afán y desvelo en favor del Día de Santificación sacerdotal (celebrado en la diócesis de Madrid por primera vez en 1948 y establecido desde 1950) y de la promoción e instauración de la fiesta litúrgica de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote celebrada en España desde 1974.
Así, con una vida entregada y ofrecida al Señor en su Iglesia “pro eis”, por los sacerdotes fue llamado a su Presencia el 14 de Julio de 1989. Sus restos descansan en el presbiterio de la Capilla de HH. Oblatas de Cristo Sacerdote en Madrid.
En 1995 se abrió en Madrid el proceso sobre su vida, fama y virtudes para la beatificación y canonización.
El acto, que estuvo presidido por el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, tuvo lugar a las 13 horas en el Salón Alfonso el Magnànim del edifico de La Beneficencia, ubicado en la calle Corona, 36, en el marco de un ciclo formativo organizado por la Facultad de Teología y la Biblioteca Sacerdotal Almudí.v
El ciclo formativo fue inaugurado el pasado 5 de febrero con una primera ponencia a cargo del prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, a quien también acompañó el arzobispo de Valencia.
En la última sesión serán abordadas las vidas de otros dos sacerdotes en proceso de beatificación: el párroco de Massarrojos fallecido en 1933 José Bau y Eladio España, confesor y director espiritual de "innumerables jóvenes valencianos", según fuentes de la organización. v
El obispo auxiliar de Valencia monseñor Enrique Benavent presentará la figura de Eladio España; y Antonio Ballester, a su sucesor, el 'Padre Bau' en la parroquia de Segart, "donde había ejercido también su ministerio este siervo de Dios antes de ser trasladado a Massarrojos".
"El ciclo formativo trata de proponer a sacerdotes y futuros sacerdotes unas figuras que vivieron enamoradas de Dios y de su sacerdocio, realizando un trabajo incansable en servicio de la gente", según las mismas fuentes, que añadieron que "se da la circunstancia de que varios de ellos coincidieron y se conocieron aquí en la tierra y disfrutaron de una entrañable amistad, en el caso de San Josemaría y los siervos de Dios José María La Higuera y Eladio España".
Todos los encuentros se iniciarán a las 13 horas, con una conferencia seguida de coloquio. El tema de este ciclo formativo, que celebra su duodécima edición, ha sido elegido con motivo del Año Sacerdotal convocado por el papa Benedicto XVI para toda la Iglesia con ocasión del 150 aniversario del Santo Cura de Ars, patrón de los sacerdotes.
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