La Abadía de Cluny celebrará el 1100 aniversario de su fundación.

 
 
Vista exterior de la Abadía



Sigue siendo hoy un importante centro cultural y turístico

Cuando se cumplen los 1100 años de la Abadía de Cluny, Benedicto XVI, en la audiencia del pasado miércoles 14 de octubre, quiso dedicar su habitual catequesis de los miércoles a un santo abab, que se santificó en ella:
“Queridos hermanos y hermanas, la figura de Pedro el Venerable, que quisiera presentar en la catequesis de hoy, nos lleva otra vez a la célebre abadía de Cluny, a su “decoro” (decor) y a su “nitor” (nitor) – por utilizar los términos habituales en los textos cluniacenses – decoro y esplendor, que se admiran sobre todo en la belleza de la liturgia, camino privilegiado para llegar hasta Dios. Aún más que estos aspectos, sin embargo, la personalidad de Pedro recuerda la santidad de los grandes abades cluniacenses: en Cluny “no hubo un solo abad que no fuera santo”, afirmaba en el 1080 el papa Gregorio VII. Entre estos se coloca Pedro el Venerable, que recoge en sí un poco todas las virtudes de sus predecesores, aunque ya con él Cluny, frente a nuevas órdenes como la de Cîteaux (Císter, n.d.t.), empieza a mostrar algún síntoma de crisis. Pedro es un ejemplo admirable de asceta riguroso consigo mismo y comprensivo con los demás. Nacido alrededor del año 1094 en la región francesa de Alvernia, entró de niño en el monasterio de Sauxillanges, donde llegó a ser monje profeso y después prior. En 1122 fue elegido Abad de Cluny, y permaneció en este cargo hasta su muerte, que ocurrió en el día de Navidad de 1156, como él había deseado. “Amante de la paz – escribe su biógrafo Rodolfo – obtuvo la paz en la gloria de Dios en el día de la paz” (Vita, I,17; PL 189,28)”.
La abadía de Cluny (Cluni o Clugny) fue fundada en una reserva forestal de caza en la zona de lo que más tarde sería el municipio francés homónimo el 2 de septiembre del año 910 por Guillermo I de Aquitania, conde de Auvernia, el cual instaló allí al abad Bernón de Baume, y puso la abadía bajo la autoridad inmediata del Papa Sergio III. La abadía y su constelación de dependencias se convirtieron pronto en el ejemplo del tipo de vida religioso del siglo XI.
La localidad de Cluny, situada en el departamento de Saona y Loira, en la región de Borgoña, en el centro-este de Francia, creció alrededor de la antigua abadía.
La orden benedictina fue clave en la estabilidad conseguida por la sociedad europea del siglo XI, y en parte debido a su estricta adhesión al código benedictino reformado, Cluny se convirtió en el monasterio reconocido como ejemplo del estilo de vida monacal en Occidente desde finales del siglo X. Una sucesión de abades competentes fueron también figuras relevantes en el terreno internacional. El mismo monasterio de Cluny se convirtió en el mayor y más prestigioso monasterio, y en la institución monástica mejor preparada de Europa. La influencia de Cluny se extendió desde la segunda mitad del siglo X hasta principios del siglo XII.
La abadía fue saqueada y destruida en su mayor parte por una turba de revolucionarios en 1790. Hoy, sólo una pequeña parte del conjunto arquitectónico original sobrevive. El pasado 13 de septiembre comenzaron las celebraciones del 1100 aniversario de la fundación de la Abadía benedictina de Cluny, uno de los centros espirituales más importantes de Europa durante la Edad Media.
El aniversario, que durará hasta diciembre de 2010, comenzó con una misa en la iglesia abacial presidida por monseñor Benoît Rivière, obispo de Autun, Mâcon y Chalon, y con la apertura simbólica de las 12 puertas de la ciudad.
La gran abadía hoy es un importante centro cultural y turístico. Por ello, desde la diócesis de Autun, se intenta potenciar el sentido espiritual de este aniversario, para que éste no quede sólo en conferencias culturales y actos festivos sin referencia religiosa.
Así lo afirma el portavoz de la diócesis de Autun, monseñor Pierre Calimé, quien invita a que el milenario vaya "más allá de la evocación de las glorias pasadas y de su reputación turística".
"Más allá de la arquitectura, del arte, de la ciencia, de las rutas y los caminos, Cluny 2010 debería ser, al menos para el creyente y para el hombre de buena voluntad, la ocasión de redescubrir cuál es el corazón del corazón de la Abadía: ¿Tu quieres la vida verdadera?".
"La gran obra de Cluny es la vida de miles de monjes confiando su existencia a la regla de san Benito", subraya.
Entre las actividades religiosas previstas, hay varios simposios sobre arte sacro, misas y un encuentro de oración de la comunidad de Taizé, para el 25 de abril del año que viene. La Abadía de Cluny fue fundada por Guillermo I El Piadoso, duque de Aquitania, en el año 909, en favor de una primera comunidad benedictina regida por Bernón.
De aquel embrión espiritual surgió con fuerza el monaquismo europeo, más de mil fundaciones que siguieron el modelo de Cluny, y algunos de sus abades fueron personajes relevantes de la historia europea.











   
 
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