UN MUSEO DE CANADÁ EXPONE AL PÚBLICO 17 DOCUMENTOS DE QUMRÁN

 
 



Los rollos contienen los primeros testimonios escritos de la Biblia judía

Qumrán, se encuentra localizada en la región occidental del Mar Muerto.
Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la congregación judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 km al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.
Cerca de estas ruinas, entre los riscos al occidente, se encuentra un conjunto de cuevas, donde en 1947 unos beduinos descubrieron casualmente rollos (libros) con textos religiosos. Excavaciones arqueológicas realizadas desde 1950 en once cuevas, han permitido encontrar diversos manuscritos sobre la historia, tesis, estatutos y reglamentos de la Comunidad de la Alianza, que habitó este lugar; libros apócrifos intertestamentarios; y las versiones de libros de la Biblia, en hebreo y arameo, más antiguas que se conocen. Desde 1951 fueron excavadas también las ruinas.
Ahora, diecisiete auténticos pergaminos de Qumrán forman parte de la exposición "Los rollos del Mar Muerto", inaugurada hace pocos días, que puede visitarse en el Royal Ontario Museum hasta el próximo 3 de enero.
Los rollos de Qumrán contienen algunos de los textos más famosos de la historia y los testimonios escritos más antiguos de la Biblia judía.
Cuatro de esos pergaminos se muestran al público por primera vez en esta exposición, según informa Salt and Light, el canal católico de televisión en Canadá. Junto con los rollos -- que incluyen fragmentos de los libros del Génesis, del Deuteronomio y de los Salmos, y algunas de las versiones más antiguas del Decálogo --, se exponen también doscientos objetos hallados junto a los manuscritos.
Los rollos de Qumrán representan uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XX, según el museo canadiense que acoge la exposición.
Estos documentos permiten contextualizar, como ningún otro, los orígenes del cristianismo descritos en el Nuevo Testamento, explica el diario vaticano.
Desde su hallazgo, en 1947 por el joven pastor beduino Muhammad el Dib, han ido pasando de mano en mano, a veces dispersándose.
Algunos vendedores incluso han llegado a dividir pergaminos en fragmentos para obtener mayor rendimiento. Mientras tanto, "la historia daba la vuelta al mundo, suscitando una legítima curiosidad y dando vida a inexistentes misterios", explica Salt and Light. La rivalidad entre estudiosos ha retrasado la edición crítica de los textos encontrados y de ahí, las fantasías y leyendas. Entre ellas, las numerosas variaciones sobre el tema de la conspiración, la mayoría de las veces urdida por el Vaticano que, preocupado por las consecuencias negativas para la fe cristiana, se habría puesto de acuerdo con las autoridades de Israel para impedir la publicación de los manuscritos.



Cuevas de Qumrán junto al Mar Muerto








   
 
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