MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA, SÉPTIMA SUPERIORA GENERAL
DE LAS HERMANAS DE LA CRUZ, CADA DÍA
MÁS CERCA DE LOS ALTARES

 
 
SALA DE LA CELEBRACIÓN DE LA REUNIÓN




La Compañía de la Cruz no para de dar frutos – escribía en Agosto del 2006 la periodista Gloria Gamito --, y tenía razón. A la figura de Santa Ángela, llena de ternura, de cariño, de grandes y pequeños milagros, se une ahora en el camino de la santidad una de sus hijas, Madre María de la Purísima de la Cruz, que siguió fielmente en la tierra el camino trazado por la fundadora y que ahora avanza con paso firme y rápido en el de los altares. ¿Por qué – nos preguntamos -- Isabel Salvat Romero escogió la Compañía de la Cruz? Ciertamente había quedado cautivada por la presencia de aquellas Hermanas de la Cruz que pasaban, de vez en cuando, por su casa para recoger la limosna. Pero en aquella tenacidad e insistencia suya por ser una Hermana de la Cruz, se encerraba un misterio, un misterio que los humanos no podemos conocer, sólo atisbar, es el laborioso labrado, cuidadoso y fino que la gracia de Dios realiza en el corazón de cada cristiano cuando este se topa, de pronto, de improviso, con la presencia y el rostro luminoso de Dios. Y el ser humano se abre a la acción de Dios entonces se realiza el milagro.
Madre María de la Purísima, en el mundo María Isabel Salvat Romero, nació en Madrid en 1926 en el seno de una distinguida familia de alto nivel social. En 1944, cuando contaba 18 años, ingresó en la Compañía de la Cruz. Tomó el hábito el 9 de junio de 1945, profesó temporalmente en 1947 e hizo los votos perpetuos el 9 de diciembre de 1952. Culta y distinguida hablaba tres idiomas, francés, inglés e italiano y debido a su piedad, no extrañó a la familia su decisión de ser hermana de la Cruz.
Fiel seguidora de Santa Ángela y observadora intachable de las reglas del Instituto, mantuvo intacto el carisma fundacional. Fue Madre general de la Compañía de la Cruz durante 22 años, pero antes fue superiora de las casas de Estepa y Villanueva del Río y Minas, Maestra de novicias y Consejera general.
Austera y pobre para sí misma -- «De lo poco, poco», solía decir -- hacía vivir a las hermanas el espíritu del Instituto en la fidelidad a las casas pequeñas y se entregó a todo los que la necesitaban, especialmente a las niñas de los internados. También los pobres y enfermos ocupaban un lugar privilegiado en su corazón. Así atendía con verdadero cariño a las ancianas enfermas de las “cuevas” de Villanueva del Río y Minas, siendo superiora de aquella casa. Iba a diario a las cuevas para lavar a las ancianas, hacerles la comida, lavarles la ropa, reservándose siempre los trabajos más duros.
Fue siempre y en todo una discípula fiel e ideal de la Fundadora Santa Ángela de la Cruz. Constante en su vida era la cercanía de Dios al que se entregó sin restricciones. La humildad le permitió vivir silenciosa sin hacerse valer. Supo quedar siempre escondida como en un segundo plano, cumpliendo el “no ser” característico de Sor Ángela.
Deseó estar siempre con el Señor, la presencia de Dios era viva en su persona y en cada momento o cosa que hacía. Cuando ya la enfermedad estaba para truncar la fortaleza del roble gigantesco de su fuerte naturaleza, aún tuvo ánimo para decirle al médico: “Dígame la verdad, pues llevo cincuenta años preparando el encuentro con el Señor, no sólo no lo temo, al contrario, lo deseo”. Llena de virtudes, que aún perfuman con su aroma el aire tibio de Sevilla, Madre María de la Purísima se durmió en el Señor el 31 de octubre de 1988. Era vísperas de la Solemnidad de Todos los Santos y Dios quiso que ese año su humilde sierva celebrara la fiesta en el Paraíso.
En 2004 se abrió y se clausuró el Proceso diocesano de Beatificación y Canonización de Madre María de la Purísima de la Cruz, un tiempo récord gracias al trabajo constante del fallecido Manuel Benigno García Vázquez, del vicepostulador, Teodoro León Muñoz, de la H. Ana de la Cruz y de los restantes miembros del Tribunal.
Luego la Causa llegó a Roma, siendo nombrado Postulador General de la misma el P. Alfonso Ramírez Peralbo, O.F.M.Cap. quien, en contacto directo con el Relator de la Causa, Mons. José Luis Gutiérrez, el Vicepostulador y la H. Ana de la Cruz, en un tiempo record, prepararon la Positio (término técnico que designa la elaboración del material del Proceso Diocesano con las declaraciones de los testigos, los documentos relativos a la vida de la Sierva de Dios, sus escritos…), que fue consignada en la Congregación para la Causa de los Santos el 26 de octubre del 2006 y que fue estudiada por la Comisión de Teólogos el pasado 6 de junio del 2008 para determinar si Madre María de la Purísima practicó todas las virtudes en grado heroico. La respuesta de la Comisión fue unánimemente positiva (9 sobre 9) eran los votos positivos de los 9 teólogos que participaron en la reunión.
Mientras tanto se celebró el Proceso Diocesano de un “presunto” milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios. Este Proceso ha pasado ya en la Congregación todas las etapas previas a su estudio por la Comisión médica que estudiará el caso en su momento.
Hoy, 2 de diciembre del 2008, la Causa de Madre María de la Purísima ha dado un paso decisivo a un paso ya de ser declarada Venerable. La Comisión Ordinaria de Cardenales y Obispos, reunida en el Vaticano en este día 2, lluvioso del otoño romano, ha aprobado por unanimidad la práctica de las Virtudes heroicas por parte de la Sierva de Dios.
El paso sucesivo será la presentación del Decreto de Heroicidad de Virtudes a S. S. Benedicto XVI y Madre María de la Purísima pasará ya a ser invocada VENERABLE.
Su tumba, desde el día de su muerte sigue siendo meta constante de personas que se acercan hasta ella para implorar, por su intercesión, gracias y ayuda en los problemas de todos los días. Madre María de la Purísima, como otro día Teresa del Niño Jesús, sigue desde el cielo prodigando su lluvia de rosas a todos cuantos invocan su intercesión.


Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, OFMCap.
Roma – Postulador General de la Causa.




   
 
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