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EXHUMACIÓN Y RECONOCIMIENTO CANÓNICO DE LOS
RESTOS DE LA VENERABLE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA DE LA CRUZ
¡SUENAN YA LAS CAMPANAS DE SU BEATIFICACIÓN!
El Sr. Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo Pelegrina, presidió el pasado 19 de febrero en la Iglesia de la Casa General de las HH. de la Congregación de la Cruz, uno de los actos de los que, seguramente, guardará mejor recuerdo de este su primer año de pontificado en la archidiócesis hispalense: la exhumación y el posterior reconocimiento canónico de los restos de la Venerable Madre María de la Purísima de la Cruz, a un paso ya de su próxima Beatificación, un acto que, sin género de dudas, llenará de gozo a la Iglesia de Sevilla, de Andalucía y de toda España, porque el aroma de sus virtudes, de esta fiel seguidora de Santa Ángela de la Cruz, se extiende ya por nuestro país y más allá del océano.
La archidiócesis de Sevilla está de enhorabuena, porque esta Congregación, nacida a la sombra de la Giralda, en tan sólo siete años ha dado a la Iglesia una Santa y una Beata. Es este el camino a seguir por la Iglesia, el camino de la santidad, el camino que nos señaló Jesús y que hemos de seguir todos los cristianos, como manifestó el Sr. Arzobispo, D. Juan José Asenjo, en sus sentidas palabras al poner de relieve esta vocación universal a la santidad y al invitarnos a todos a seguir a Jesús y a imitar la vida y virtudes de la Venerable Madre María de la Purísima de la Cruz.
En la Capilla de las Hermanas estaban, junto al Señor Arzobispo, los miembros del Tribunal, el Postulador Fr. Alfonso Ramírez, OFMCap., venido expresamente de Roma, los médicos forenses, los albañiles y técnicos que realizarían los trabajos materiales, el Consejo General de la Congregación, con la Madre General H. Reyes al frente, Superioras que habían llegado para hacer los Ejercicios Espirituales y algunas religiosas más.
El Acto comenzó con el canto del Veni Creator Spiritus, seguido de la lectura del Acta del nombramiento del Tribunal por el Postulador, el juramento y firma del Sr. Arzobispo y demás miembros del Tribunal y las personas designadas al efecto. Terminada esta parte jurídica del Acto, el Tribunal y los convocados para el Acto bajaron a la cripta donde tuvo lugar la apertura del nicho y el posterior traslado de la caja a una habitación preparada para ello, donde los técnicos realizaron su trabajo. Los venerados restos se encontraron en forma bastante momificada por lo que, una vez que los peritos cumplieron con su misión de darles el debido tratamiento, se procedió a la extración de algunos pequeños huesos para reliquias y el resto, casi todo, fue envuelto en un plástico grande y recogido en un lienzo blanco fue depositado en una nueva caja, que une vez sigilada con cinta roja y lacrada y sellada, se devolvió a la cripta, quedando expuesta sobre el altar y cerrada la puerta reja de la capilla-cripta.
El Proceso de esta fiel seguidora de Santa Ángela de la Cruz, fallecida en 1998, ha sido brevísimo. En febrero del 2004 se abrió el Proceso Diocesano en la iglesia sevillana del Salvador y hoy, a tan sólo seis años, se está ya a la espera de la firma del Decreto sobre el Milagro por parte de Benedicto XVI, antes de Semana Santa, para su posterior Beatificación. Es el suyo un mensaje tan cercano a nosotros que prácticamente aún casi lo tocamos con las manos porque su vida de santidad brota de esa fuente inagotable, de ese manantial perenne que es el Evangelio de Jesucristo, de cuyas aguas cristalinas bebió Madre María de la Purísima, en una ajetreada Sevilla llena de cambios políticos, de aires autonómicos, de Expo Universal, de toros y ferias de abril, de Semanas Santas sin cuento... pero con una única mirada: la suya fija en Jesucristo y este Crucificado. Y es que esta humilde religiosa, Hermana de la Cruz, se ha abierto incondicionalmente y de modo radical a la divina gracia, dejándose moldear por ella, hasta el punto que en ella se ha verificado lo que afirma el Concilio Vaticano II: “Dios manifiesta de forma vigorosa a los hombres su presencia y su rostro. En ellos es Él mismo quien nos habla y nos da un signo de su Reino” (Lumem Gentium, n. 50).
Ordinaria de Obispos y Cardenales: Junto a estos hechos, siempre hermosos en la vida de la Iglesia, que peregrina en Sevilla y por tantos caminos maltratados de nuestro mundo, de terremotos e inundaciones sin número, nos llega en este 2 de marzo, aniversario del día de la muerte de Santa Ángela de la Cruz, la Fundadora de la Congregación, una noticia verdaderamente confortante y jubilosa: esta mañana, la Sesión Ordinaria de Obispos y Cardenales de la Congregación de las Causas de los Santos, ha aprobado por unanimidad el milagro que abre definitivamente las puertas a la Beatificación de Madre María de la Purísima de la Cruz.
Sevilla volverá, de nuevo, a ser una fiesta como ya lo fuera aquel 5 de noviembre de 1983, cuando el Venerable Juan Pablo II beatificara, en el campo del ferial de Sevilla, a Sor Ángela de la Cruz.
¡Dios sigue siendo admirable en sus santos!
Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, OFMCap.
Postulador General de la Causa
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