Aprobación del Milagro de la Causa de Madre Purísima



 
 
Madre Purísima consigna los Escritos de Santa Ángela a Juan Pablo II.



Este jueves, 2 de julio, la Consulta Médica de la Congregación de las Causas de los Santos, ha aprobado el milagro que abre las puertas a la pronta Beatificación de la Venerable Madre María de la Purísima de la Cruz. Será un gozo para la Iglesia de Sevilla tener una intercesora más ante el Señor. La noticia ha llenado de júbilo a la Congregación de las HH. de la Cruz, al Sr. Arzobispo de Sevilla Cardenal Carlos Amigo, al que se la he comunicado personalmente, y pienso que a todos los que la vayan conociendo en los próximos días; habrá júbilo también en La Palma del Condado, de donde procede Ana Mª Rodríguez Casado, la niña curada de manera inexplicable según la ciencia, la familia de Paloma y todos sus miembros que la encomendaron a la intercesión de Madre Purísima, así como los Drs. Ramón Candau, A. Moruno, Arturo Sánchez, Nieto Barrera… que con tanto cuidado y mimo siguieron el curso del caso en todos y cada uno de los pasos del Proceso del milagro. A todos ellos vaya, desde aquí, nuestro más sincero y cálido agradecimiento.
Hoy es un día grande y jubiloso para cuantos hemos vivido, más cerca o más lejos, el desarrollo de todos estos hechos. ¡Dios es admirable en sus santos! A Él sean dadas gracias por siempre.


Roma, 2 de julio del 2009
Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, OFMCap.
Postulador General de la Causa.






 
 




SEMBLANZA DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA


Madre María de la Purísima nació en Madrid el 20 de febrero de 1926 en la calle Claudio Coello nº 23, actualmente nº 25. A los siete días de su nacimiento, el 27 de febrero de 1926, fue bautizada en la Parroquia de la Concepción, calle Goya. Le impusieron el nombre de María Isabel
Sus Padres Don Ricardo Salvat Albert, natural de Málaga y Doña Margarita Romero Ferrer, natural de Madrid, contrajeron matrimonio canónico el 18 de diciembre de 1922 en la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Madrid. De dicho matrimonio nacieron ocho hijos. María Isabel fue la tercera de sus hermanos.
Transcurre su infancia en un hogar cristiano, recibiendo de su madre ejemplo de piedad ferviente unida a una caridad exquisita para todos.
Se educó en el colegio de la Bienaventurada Virgen María, de las Madres Irlandesas de Madrid, calle Velásquez. Hizo su primera Comunión a los seis años, el día 24 de Mayo de 1932.
En este ambiente cultural y religioso se desarrolló su adolescencia, marcada siempre por una alegría constante, reflejo de su sencillez y claridad que mostraba la belleza de su alma.
El 9 de junio de 1945 vistió el hábito de las Hermanas de la Compañía de la Cruz. Hizo su profesión de votos simples el 27 de junio de 1947 Y el día 9 de diciembre de 1952 fue admitida a la profesión de votos perpetuos.
Destinada en 1947 a la casa de Lopera, fue puesta al frente de las clases y al igual que en Valladolid y Estepa se distinguió por su celo apostólico. La devoción y el amor a la Santísima Virgen han sido en su vida una fuerza grande que transmitía y contagiaba a quienes con ella trataban.
El 14 de julio de 1959 fue nombrada Superiora de la casa de Estepa, cargo que ejerció hasta el 15 de enero de 1966 en el que fue elegida para Socia del Noviciado. En septiembre de ese mismo año es nombrada Maestra de Novicias. En este tiempo trabajó con ilusión y entusiasmo por grabar en todas las novicias el espíritu de la Compañía y un gran amor a la vocación.
El 15 de julio de 1969 deja el cargo de Maestra de Novicias para realizar junto con la Hermana María Sofía una experiencia que le encomiendan las Superioras mayores: dividir el Instituto en Provincias. Durante 15 meses ejerció este cargo visitando las casas y después de informar al Consejo, se decidió en el Capítulo de 1970 no dividir el Instituto en Provincias. En este mismo Capítulo es elegida Consejera General. Y el 12 de agosto de 1971 es nombrada Superiora de Las Minas, hasta que en el Capítulo celebrado el día 11 de febrero de 1977 es elegida Madre General. Se reeligió consecutivamente en los Capítulos de los años 1983, 1989 y 1995, en estos dos últimos hubo de ser postulada a Roma que lo concedió inmediatamente sin ninguna dificultad.
En el Capítulo de 1989 se hizo la adaptación de la Regla al nuevo Código de Derecho Canónico y la revisión del Derecho Adicional. Realizado con solicitud y esmero este trabajo, tomó éste el nombre de Directorio General de Costumbres y Prácticas. Roma los aprobó definitivamente el día 22 de junio de 1990. Igualmente se revisó el libro de Rezos, actualizándolo.
Durante los 22 años que dirigió la Congregación, transmitiendo el carisma de la fundadora, escribió multitud de circulares y cartas particulares a Religiosas. Estas cartas y circulares son un tesoro espiritual que han ayudado a las religiosas a vivir el espíritu de la Congregación con un fuerte empuje. El trabajo que acostumbraba a mandar en cada una de ellas motivaba mucho a las Hermanas para romper la monotonía que a veces la vida, sin quererlo, nos envuelve. Ella ha sabido sembrar ilusión y así esperaban todas este trabajo como algo nuevo donde cada una iba a poner el esfuerzo y la constancia en la lucha, para trabajarlo.
En su afán de ayudar directamente a las Hermanas decidió poner una tanda más de ejercicios espirituales al año, pues conocía muy bien a todas y sabía cómo deseaban volcar en ella todo lo que les preocupaba. Ella siempre marcaba en cada una directrices concretas y sencillas, que les ayudaba a las religiosas a caminar guiadas por su interés y celo de Madre que siempre estaba pendiente de cada una de sus hijas para llevarlas al Señor, según las exigencias que en cada una podía poner.
El amor a la Santísima Virgen ha sabido mantenerlo muy vivo en todas sus hijas. Cada mes de mayo todo el Instituto esperaba con entusiasmo e ilusión su carta, en la que, con sabia doctrina y amor de Madre les marcaba el trabajo espiritual para obsequiar a la Virgen y hacer crecer en todas la fidelidad y amor a Ella.
Su enfermedad y su manera de actuar durante la misma hizo un bien inmenso al Instituto. Su actitud, además de entrega amorosa y hasta alegre en las manos de Dios, fue de una decisión auténtica de vivirla como los enfermos más pobres. Siguió su ritmo de trabajo con las Hermanas: retiros, formación, lecturas y visitas canónicas a las casas, siendo a todos incomprensibles cómo podía esforzarse tanto, realizando incluso la visita anual que solía hacer a las Hermanas de Argentina, encontrándose ya bastante mal y con mucha fiebre.
Cuando el médico le comunicó la proximidad de su muerte, ella le respondió: "Tengo que exclamar como el salmo: ¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!” En los últimos días de su vida, contenta y gozosa porque presentía su fin próximo, decía a las religiosas: “Sólo me preocupa el que vais a sufrir mucho; voy a morir rodeada de vuestro cariño y de muchos sufragios”.
Aunque últimamente le costaba trabajo caminar, porque se cansaba mucho, no dejó ni un solo día la Santa Misa de Comunidad; siempre fue al encuentro del Señor. Murió el 31 de octubre de 1998, con gran placidez y rodeada de sus hijas.
Su fama de santidad atrajo a centenares de devotos que asistieron conmovidos al entierro, presidido por su Excelencia Mons. Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla. Abierto el Proceso de Virtudes y del milagro casi al mismo tiempo y trasladados a Roma, su camino por la Congregación de las Causas de los Santos no ha podido ser más rápido. Con apenas diez años de su muerte la Sierva de Dios Madre María de la Purísima fue declarada Venerable por Benedicto XVI el pasado día 17 de enero del 2009. Y seis meses después los médicos han aprobado el milagro. A Dios gloria y alabanza.










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