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VIAJE DE BENEDICTO XVI A FÁTIMA
En coincidencia con el Xº aniversario de la Beatificación de los dos pastorcillos de Fátima, Francisco y Jacinta, Benedicto XVI, se encuentra, desde el día 11 y hasta el viernes 14, de visita apostólica en la tierra hermana de Portugal.
Nada más llegar Benedicto XVI a Portugal, sus primeras palabras fueron “Vengo como un peregrino a Fátima”, ese es el eje central y el motivo de su visita a Portugal.
En el encuentro celebrado en el Centro Cultural de Belén con el mundo de la cultura en Lisboa, el Papa agradeció a todos ellos su presencia y resaltó la importancia de su labor y como la tradición del pueblo portugués está marcada por la influencia del cristianismo, afirmada en la aventura del Descubrimiento y de los misioneros que llevaron la Fe a otros Pueblos. El servicio de la Iglesia a la sociedad ha sido abrir horizontes de nuevos futuros.
Recordando palabras de Pablo VI, la Iglesia debe entrar en un diálogo con el mundo con el que vive. Así, resaltó la importancia de promover la cooperación entre Europa y África y construir una ciudadanía mundial fundada en los Derechos humanos y las responsabilidades de los ciudadanos, independientemente de su propio origen, etnia u orientación politica con respeto a las creencias religiosas.
Por último, Benedicto XVI se dirigió al mundo de la cultura como los creadores del pensamiento y de la opinión, gracias a los cuales se puede tocar el corazón de la humanidad y tocar la sensibilidad individual y colectiva y suscitar esperanzas.
En cuanto a la Iglesia recordó como el Concilio Vaticano II sirvió como Reforma dentro de un mundo más moderno, superando y evitando los errores de tiempos pasados. El Concilio supuso una auténtica renovación católica y una nueva civilización del amor como servicio evangélico al hombre y a la sociedad.
Según palabras de Benedicto XVI “La Iglesia siente como Misión prioritaria en la cultura actual, manterner despierta la búsqueda de la verdad y consecuentemente de Dios y llevarlo a todas las personas”.
Esta tarde, a las cinco, el Santo Padre llegará a Fatima en helicoptero donde visitará a las 17.30 la Capilla de las Apariciones y media hora después celebrará Visperas con los sacerdotes, diáconos y religiosos en la Iglesia de la Santísima Trinidad.
Por último, a las 21.30 horas, el Papa bendecirá las velas en la Capilla de las Apariciones y procederá al rezo del Santo Rosario. Finalizando con ello, la jornada de hoy en Fatima que continuará mañana con la celebración de la Santa Misa en la explanada del Santuario de Fatima.
Mañana, 13 de mayo, aniversario de las apariciones de la Virgen a los tres pastorcillos, Francisco Jacinta y Lucía, este será el programa del Santo Padre:
Jueves 13 de mayo de 2010:
10.00. Santa Misa en la explanada del Santuario de Fátima Homilía del Santo Padre
13.00. Comida con los obispos de Portugal y con el séquito papal en el gran refectorio de la Casa Nuestra Señora del Carmen de Fátima
17.00. Encuentro con las organizaciones de la Pastoral social en la iglesia de la Santísima Trinidad de Fátima Discurso del Santo Padre
18.45. Encuentro con los obispos de Portugal en el salón de conferenciase de la Casa Nuestra Señora del Carmen de Fátima Discurso del Santo Padre.
Las apariciones de la Virgen del 13 de mayo de 1917.
Llevando a su rebaño fuera de Aljustrel en la mañana del 13 de mayo, la fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, los tres niños pasaron Fátima, donde se encontraban la parroquia y el cementerio, y procedieron más o menos un kilómetro hacia el norte a las pendientes de Cova. Aquí dejaron que sus ovejas pastorearan mientras ellos jugaban en la pradera que llevaba uno que otro árbol de roble. Después de haber tomado su almuerzo alrededor del mediodía decidieron rezar el rosario, aunque de una manera un poco truncada, diciendo sólo las primeras palabras de cada oración. Al instante, ellos fueron sobresaltados por lo que después describieron como un "rayo en medio de un cielo azul". Pensando que una tormenta se acercaba se debatían si debían tomar las ovejas e irse a casa. Preparándose para hacerlo fueron nuevamente sorprendidos por una luz extraña.
Comenzamos a ir cuesta abajo llevando a las ovejas hacia el camino. Cuando estabamos en la mitad de la cuesta, cerca de un árbol de roble (el gran árbol que hoy en día está rodeado de una reja de hierro), vimos otro rayo, y después de da unos cuantos pasos más vimos en un árbol de roble (uno más pequeño más abajo en la colina) a una señora vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol, irradiando unos rallos de luz clara e intensa, como una copa de cristal llena de pura agua cuando el sol radiante pasa por ella. Nos detuvimos asombrados por la aparición. Estabamos tan cerca que quedamos en la luz que la rodeaba, o que ella irradiaba, casi a un metro y medio.
Por favor no teman, no les voy a hacer daño.
Lucía respondió por parte de los tres, como lo hizo durante todas las apariciones
¿De dónde eres?
Yo vengo del cielo.
La Señora vestía con un manto puramente blanco, con un borde de oro que caía hasta sus pies. En sus manos llevaba las cuentas del rosario que parecían estrellas, con un crucifijo que era la gema más radiante de todas. Quieta, Lucía no tenía miedo. La presencia de la Señora le producía solo felicidad y un gozo confiado.
"¿Que quieres de mi?"
Quiero que regreses aquí los días trece de cada mes por los próximos seis meses a la misma hora. Luego te diré quien soy, y qué es lo que más deseo. Y volveré aquí una séptima vez.
" ¿Y yo iré al cielo?"
Sí, tu irás al cielo.
" ¿Y Jacinta?"
Ella también irá
"¿Y Francisco?"
El también, amor mío, pero primero debe decir muchos Rosarios
La Señora miró a Francisco con compasión por unos minutos, matizado con una pequeña tristeza. Lucía después se recordó de algunos amigos que habían fallecido.
"¿Y María Neves está en el cielo?
Si, ella esta en el cielo
"¿y Amelia?"
Ella está en el purgatorio.
Se ofrecerán a Dios y tomarán todos los sufrimientos que El les envíe?
¿En reparación por todos los pecados que Le ofenden y por la conversión de los pecadores?
"Oh Sí, lo haremos"
Tendrán que sufrir mucho, pero la gracia de Dios estará con ustedes y los fortalecerá.
Lucía relata que mientras la Señora pronunciaba estas palabras, abría sus manos, y
fuimos bañados por una luz celestial que parecía venir directamente de sus manos. La realidad de esta luz penetró nuestros corazones y nuestras almas, y sabíamos que de alguna forma esta luz era Dios, y podíamos vernos abrazada por ella. Por un impulso interior de gracias caímos de rodillas, repitiendo en nuestros corazones: "Oh Santísima Trinidad, te adoramos. Mi Dios, mi Dios, te amo en el Santísimo Sacramento"
Los niños permanecían de rodillas en el torrente de esta luz maravillosa, hasta que la Señora habló de nuevo, mencionando la guerra en Europa, de la que tenían poca ninguna noción.
Digan el Rosario todos los días, para traer la paz al mundo y el final de la guerra.
Después de esto ella se comenzó a elevar lentamente hacia el este, hasta que desapareció en la inmensa distancia. La luz que la rodeaba parecía que se adentraba entre las estrellas, es por eso que a veces decíamos que vimos a los cielos abrirse.v
Los días siguientes fueron llenos de entusiasmo, aunque ellos no pretendían que fueran así. Lucía había prevenido a los otros de mantener a su visita en secreto, sabiendo correctamente las dificultades que ellos experimentarían si los eventos se sabrían. Sin embargo la felicidad de Jacinta no pudo ser contenida, cuando prontamente se olvidó de su promesa y se lo reveló todo a su madre, quien la escuchó pacientemente pero le dio poca credibilidad a los hechos. Sus hermanos y hermanas se metían con sus preguntas y chistes. Entre los interrogadores solo su padre, "Ti" Marto estuvo inclinado a aceptar la historia como verdad. El creía en la honestidad de sus hijos, y tenía una simple apreciación de las obras de Dios, de manera que él se convirtió en el primer creyente de las apariciones de Fátima.
La madre de Lucía, por otro lado, cuando finalmente escuchó lo que había ocurrido, creyó que su propia hija era la instigadora de un fraude, si no una blasfemia. Lucía comprendió rápidamente lo que la Señora quería decir cuando dijo que ellos sufrirían mucho. María Rosa no pudo hacer que Lucía se retractara, aún bajo amenazas. Finalmente la llevó a la fuerza donde el párroco, el padre Ferreira, sin tener éxito. Por otro lado, el padre de Lucía, quien no era muy religioso, estaba prácticamente indiferente, atribuyendo todo a los caprichos de mujeres. Las próximas semanas, mientras los niños esperaban su próxima visita de la Señora en Junio, les revelaron que tenían pocos creyentes, y muchos en contra en Aljustrel y Fátima.
Fátima: Capilla de las apariciones |
Fátima: interior de la Basílica |
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