ACONTECIMIENTOS RELIGIOSOS EN VALLADOLID



 
 



VALLADOLID se prepara para vivir dos acontecimientos de singular importancia para la vida de la Iglesia que peregrina por estas tierras. Desde hace mucho tiempo, la diócesis de Valladolid viene a ser noticia en estas fechas, por su célebre Semana Santa, tan callada y dramática, con los pasos de Juni y Gregorio Fernàndez, de escultores y pueblo que vuelve otra vez a dramatizar la Pasión, con las Siete Palabras en la Plaza, con el silencio de sus cristos.
Este año, el día 12 de marzo, moría Miguel Delibes, el premio en lengua castellana, el autor de El camino, La sombra del ciprés, Las ratas, Cinco horas con Mario; el que pasaba tiempos en Sedano y alli hablaba con los lugareños, y aprendía los motes pare sus novelas. Alli estaba el mochuelo. Y cerca Gredilla, Moradillo. Los campos para andar y poder cazar.
Don Ricardo Blázquez llega de Arzobispo de Valladolid el dia 17, dejando la diócesis de Bilbao, y llegando a la tierra del Pisuerga el dia 17 de abril. El nacido en Villanueva del Campillo (Ávila), con sus 68 años recientemente cumplidos, que fue obispo auxiliar de Santiago de Compostela, estuvo en Palencia, y ha dado tantos ejemplos de fortaleza y de ánimo en Bilbao. Es un bombre cristiano y obispo que, conocedor de teologia y mistica, guardando palabra y silencio, con la experiencia fuerte de ser servidor y estar al cuidado de todos «por oficio y encargo, por vocación, se dará a todos los castellanos».
Con el estilo propio, con la hidalguia de un castellano y sabio profesor de Salamanca, llega D. Ricardo. La primera fiesta, después de los aplausos que habrá en la catedral, saber del museo de escu1tura, reconocer las calles y sus santuarios, saber de San Pedro Regalado, entrar en Las Angustias o en la Vera Cruz vendrá la fiesta de la Beatificación del P. Hoyos (Bernardo Francisco de Hoyos S. J.). Todo un acontecimiento en la espiritualidad del Corazón, del centro de espiritualidad que atrae a tantos jóvenes y mayores; Centro dirigido en este momento pao Ricardo Vargas, sacerdote nacido en La Puebla de Montalbàn (Toledo).
Además del Campo Grande. Pasea de Zorrilla, fachada de San Gregorio, casas y nombres, lugar de los Agustinos o franciscanos. San Benito y el museo de arte contemporáneo, Valladolid tiene recuerdos y mucha vida de estudiantes universitarios, de riqueza de espiritu y sentimiento.


BEATIFICACIÓN DEL P. BERNARDO HOYOS, S.J.
APÓSTOL DEL CORAZÓN DE JESÚS


El P. Bernardo de Hoyos, joven jesuita vallisoletano, primer apóstol del corazón de Cristo en España es beatificado en Valladolid el domingo 18 de abril en una celebración presidida por el arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, acompañado por el nuevo arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, quien tomará posesión un día antes.

 
 

El 18 de abril, en Valladolid, subirá a los altares un joven jesuita de 24 años. Su nombre: Bernardo Francisco de Hoyos. Su patria chica: Torrelobatón. Su tarea: extender por España la espiritualidad del Corazón de Jesucristo.
Con la beatificación del P. Hoyos la Iglesia nos dice que estamos ante un “héroe” de la santidad. Cuando vemos a un militar que luce la cruz laureada de San Fernando sentimos que estamos ante un héroe de las armas. Bernardo lo fue en el terreno de la santidad.
La santidad es siempre algo magnífico, pero mucho más cuando quien la posee es un joven. Podemos decir que el P. Hoyos “se dio prisa” a ser santo. Como dice la Escritura: “consummatus in brevi, explevit tempora multa” (“en poco tiempo, vivió mucho”).

Apuntes biográficos

Bernardo nace en 1711 en Torrelobatón y muere en Valladolid en 1735. Se educa con los Jesuitas en sus Colegios de Medina del Campo y Villagarcía. Ingresa en la Compañía de Jesús en 1726. Estudia brillantemente Filosofía y Teología.

 
 

Bernardo es un “elegido”. Como al profeta Jeremías, Dios le dijo: “desde las entrañas de tu madre te elegí y te consagré”. El Señor lo eligió para proclamar la bondad de su Corazón frente a la herejía jansenista que ponía un enorme distanciamiento entre Dios y el hombre. Frente al Dios frío y lejano de los jansenistas, el calor de un Corazón que “tiene sus delicias en estar con los hijos de los hombres”.
Bernardo es como un vaso cincelado a fuerza de gracias muy subidas, que culminarán en las palabras que le dirige el Señor: “Desde hoy tú eres Bernardo de Jesús como yo soy Jesús de Bernardo”.

El Corazón de Jesús

El 4 de mayo de 1733, tras haber comulgado recibe el encargo del Señor: “Me dijo clara y distintamente que quería por mi medio extender la devoción a su Corazón en España”. Y Bernardo se lanzará a realizar este encargo de Jesucristo.

 
 

Para ello busca el apoyo de los jesuitas de mayor peso y autoridad en la Provincia, publica el “Tesoro escondido”, donde se da a conocer esta devoción; trae miles de estampas y las siembra por toda la geografía española, contacta con los misioneros populares para que hablen en sus misiones de esta devoción, pide a los obispos que escriban al Papa solicitando para España la Misa y Oficio del Sagrado Corazón y logra que el rey Felipe V haga lo propio mediante su embajador ante la Santa Sede.
El mismo organizará la primera Novena pública que se hizo en España. Tuvo lugar en Valladolid durante el mes de Junio de 1735. A partir de entonces “se ha abierto la puerta para hablar en público de esta devoción” –escribirá Bernardo. v A fines de septiembre abandona Bernardo su colegio de San Ambrosio (hoy el Santuario nacional) para hacer su Tercera Probación. A mitad de noviembre contrae el tifus y quince días después muere, repitiendo estas palabras: “¡Qué dulce es morir en el Corazón de Jesús!”. Su cuerpo fue sepultado en la actual iglesia de San Miguel, de Valladolid. Era el miércoles 30 de noviembre de 1735.

Tres siglos después

A lo largo de estos tres siglos ha perdurado su memoria y el afecto y devoción que los fieles cristianos sienten por él. Hoy la Iglesia nos lo presenta como “modelo” para nuestra imitación.
¿Cómo podemos imitarle? Viviendo las actitudes de fondo que dirigieron su vida. Bernardo de Hoyos se dedicó “en cuerpo y alma” a la tarea que el Señor le había señalado. Supo vivir con intensidad el momento presente. Trabajó en equipo, adelantándose a su época. Su creatividad apostólica llama poderosamente la atención. Otro tanto podríamos decir de su tenacidad en vencer las dificultades. Y sobre todo, hemos de destacar su enorme capacidad de establecer relaciones personales con todo género de personas.
Su trabajo no resultó vano. A partir de Bernardo de Hoyos el culto y la espiritualidad del Corazón de Jesús fue tomando un incremento cada vez mayor, manifestándose en innumerables iglesias, monumentos, congregaciones religiosas...que llevan por título y enseña el Corazón del Salvador.
Esperamos que esta Beatificación reavive la llama de la verdadera devoción al Corazón de Cristo, haciendo que reine en las personas, las familias y la sociedad entera.


P. Postigo, S.J.




 
 

 







   
 
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