El Dr. Patrizio Polisca, nuevo médico personal de Benedicto XVI.



 
 
Sede del Gobernatorato visto desde la Cúpula de San Pedro, Jardines Vaticanos.



Si los papeles pudieran hablar, mucho y bueno tendría hoy que escribir aquí en la web de Fr. Leopoldo, del Dr. Patricio Polisca, a quien el Papa Benedicto XVI ha nombrado este 15 de junio su nuevo médico personal, asignándole, además, el cargo de subdirector de la Dirección de Salud del Estado de la Ciudad del Vaticano. La gran amistad que a él me une, se puede decir, con una expresión muy romana, es tan grande como el cupolone (se dice aquí de algo que es excesivamente grande como la cúpula de san Pedro) y si grande es nuestra amistad, exquisita, hay que añadir enseguida, es su delicadeza en el trato con las personas, de ello soy testigo personal. Y aunque Benedicto XVI lo conocía ya desde hacía años, hay que añadir enseguida que ha hecho una óptima y excelente elección. La salud del papa está en unas buenísimas manos. También la de todos los funcionarios del pequeño Estado Vaticano que pasa por su consulta.
Nos vemos con frecuencia en la Congregación, o con ocasión de algunos actos o celebraciones, pero la mayoría de las veces que, por razones y motivos de trabajo nos encontramos, nos vemos en el Poliambulatorio del Vaticano, me sorprende admirablemente ver con cuanto cariño sale a despedir de la consulta a eminentes purpurados, cardenales viejitos a los que ayuda a salir cogiéndoles de la mano y despidiéndoles cariñosamente. “Ese es el cardenal Noé, sufre de corazón”, me dice después confidencialmente cuando entramos en nuestra materia motivo de mi visita.
Nuestro conocimiento arranca de años atrás cuando comencé a ocuparme de la Causa del P. José Tous y Soler, Fundador de las Capuchinas de la Madre del Buen Pastor.
Tuvimos un milagro que, a nuestro pobre modo de ver, parecía algo espectacular. Sor Carmen Aparicio, la Vicepostuladora, trabajó a fondo consiguiendo toda la documentación clínica del caso y llegó a sistematizarlo de manera perfecta, con gran cantidad de cuadros y repertorios de visitas médicas que me dejó asombrado. Por tratarse de una enfermedad relacionada con el corazón, él entonces arzobispo de Génova S. E. el Card. Tarsicio Bertone, nos puso en relación con el Dr. Polisca. Visto el caso, el doctor nos aconsejó de abandonarlo porque tenía muy poca consistencia y nos pidió si no teníamos algún otro caso. Recuerdo que, en aquel momento, la Vicepostuladora se refirió a una presunta curación de miopía y él nos animó a estudiarlo. Se comenzó a trabajar en él y este es el caso que al día de hoy, martes 16 de junio, ha recibido la aprobación, por unanimidad, de los consultores teólogos después de la aprobación unánime de la Consulta médica. La beatificación del P. Tous está a las puertas.
En la Causa de Fr. Leopoldo ha sido él la brújula que ha guiado nuestros pasos, que nos ha dado todo tipo de sugerencias, que nos ha indicado por donde había que ir, qué era importante para seguir, que documentación obtener. Esto ha hecho que nuestro trato sea frecuente y que nuestra amistad haya ido en progresivo aumento. Yo le he dado material, en italiano, sobre Fr. Leopoldo, alguna biografía, estampas… hasta el punto que no hace mucho me confesaba que, en su casa, a todos les resultaba simpática la figura de nuestro bendito limosnero, que lo invocaban (los hijos están estudiando en la Universidad y a la hora de los exámenes, ya se sabe, ¡Leopoldico!) y que se habían aficionado a su figura. Más aún, el Dr. Polisca es, además, presidente de la Comisión Médica de la Congregación para las Causas de los Santos y como tal ha presidido las Consultas de las Causas de Fr. Leopoldo y del P. José Tous y Soler. Como Presidente él es el encargado de dirigir cada Consulta y de hacer converger o no las distintas opiniones hacia un mismo criterio bien positivo o ya negativo. Él ha sido, en estas Causas el peso pesado que las ha dirigido y sostenido. Nuestro agradecimiento no puede ser más grande y más sincero.
El Dr. Patricio Polisca es conocido en España dentro del ámbito de las Vicepostulaciones. Ha participado en Madrid y en El Escorial, numerosos veranos, en Congresos que se han organizado en torno al tema de las Causas de los Santos y, dentro de ellas, al tema del milagro que es, lógicamente su especialidad. Hace algunos meses ha estado dando unas conferencias sobre santidad en la diócesis de Alicante.
Nacido en 1953, en la provincia de Pésaro, en la costa adriática italiana, tiene por tanto 56 años, está casado y tiene tres hijos, el Dr. Polisca está especializado en cardiocirugía, reanimación y anestesia. En los últimos años de Juan Pablo II, empezó a colaborar con el Dr. Buzzonetti, a quien el papa ahora ha jubilado, y lo siguió haciendo cuando fue elegido Benedicto XVI. Desde que Benedicto XVI subió a la Sede de Pedro, lo ha acompañado en todos sus viajes o desplazamientos, tanto en Italia como en el extranjero. Cuando lo acompaña, en verano, a las vacaciones en el Valle de Aosta o en el Tirol, el Dr. Polisca se lleva consigo una buena cantidad de casos sobre presuntos milagros para, en la soledad de los montes, estudiarlos con más detención y cuidado. Un detalle o dato que bien define su personalidad podría ser este: las mañanas de los domingos ayuda a la distribución de la Comunión a los enfermos de su parroquia en el centro de Roma.
El Dr. Patricio Polisca, imparte también clases en el Instituto de Cardiocirugía de la Universidad Tor Vergata, de Roma.
Benedicto XVI lo ha nombrado, asimismo, subdirector de la Dirección de Sanidad e Higiene del "Gobernatorato" de la Ciudad del Vaticano.
Apenas hecho público su nombramiento en el Boletín informativo de la Santa Sede, de las 12 horas de este lunes día 15 de junio, hablé telefónicamente con él para felicitarle y darle la enhorabuena, y , una vez más, agradecerle el valiosísimo servicio que con su trabajo nos ha prestado, agradecerle su sincera amistad. Como siempre, en esta ocasión más que nunca, me pidió oraciones por la alta responsabilidad que asume y para poder cumplir con su trabajo del mejor modo posible.
No le quepa duda, Dr. Polisca, pedimos al Señor, por intercesión de tantos Siervos de Dios a los que con su trabajo ha hecho posible que suban al honor de los altares, no le falte la ayuda del Señor fuente de todo bien y de toda santidad. ¡Gracias siempre y enhorabuena!


Fr. Alfonso Ramírez Peralbo, OFMCap.
Vicepostulador de la Causa de Fr. Leopoldo



 
 






   
 
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