Dolores Montijano nació en Alcalá la Real (Jaén) en 1934, cursando estudios en Granada y Sevilla. Con la profesora de la Escuela Superior de Bellas Artes, de Buenos Aires, amplia conocimientos a partir de 1956. Desde 1958 hasta la fecha realiza una serie de exposiciones en Madrid, Barcelona, Ciudad Real, Jaén, Córdoba, Granada, Sevilla, Huelva, Málaga, Almería, Burgos, Alicante, Islas Canarias, Islas Baleares, Centro América, Japón, Paris, Alemania, Rusia..., 23 exposiciones individuales y más de 200 colectivas.
Cuenta con más de 20 obras en museos y entidades oficiales en países distintos, entre los que cabe destacar, Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid. Museo Ermitage, San Petersburgo. Rusia. Galería de Arte Moderno de Santo Domingo, Republica Dominicana. Museo de Grabado Contemporáneo Español, Marbella (Málaga). Museo de Jaén...
Ha recibido numerosos premios entre los que destacan, La Primera Medalla Internacional de Grabado y Sistema de Estampación. Madrid. Medalla al Merito de las BB. AA. Concedida por la Real Academia de Bellas Artes. Nuestra Señora de las Angustias de Granada. Premio Hércules a la Cultura de Alcalá la Real (Jaén)...
En 1969 viaja a París donde conoce a Picasso, cuyo influjo se hace patente en su quehacer.
La realización de ilustraciones y carpetas de grabados han sido cuantiosas, pueden destacarse las carpetas realizadas en la Fundación Rodríguez Acosta, en la que ingresa en 1973 trabajando bajo la dirección de José García de Lomas, y las del Taller experimental del Realejo, como Dieciséis Artistas a Rafael Alberti, El Curso de Los Meses, El Legado Andalusí...
Ha sido cofundadora de varios grupos artísticos, entre ellos el Grupo de Jaén, y su labor como docente es bastante amplia.
Ha publicado diversos artículos para periódicos y presentaciones de catálogos, así como los libros Diálogos con Marta y Treinta y tres Textos y Pretextos de la colección literaria, Extramuros.
---
Este grabado sobre Fray Leopoldo lo realizó Dolores en 1999 partiendo de una experiencia vivida en un encuentro cara a cara con el limosnero capuchino. “Cierto día -- cuenta ella misma -- caminaba siendo una niña por la Gran Vía de Granada, iba con el corazón partido y oprimido de dolor por un problema familiar --. Yo vi como Fray Leopoldo se me acercaba y al encontrarse frente a mi se detuvo, puso su mano sobre mi cabeza y, sin mediar palabra alguna entre los dos, me dijo: ‘¡Ten ánimo, todo se arreglará bien!’. Y así sucedió. Yo me quedé agobiada, consolada y también estremecida pero, desde entonces, guardo esta presencia consoladora tan dentro de mí, que he querido con este grabado expresarle, al cabo del tiempo y de alguna manera, mi gran agradecimiento. Yo vi así a Fray Leopoldo, como lo describo en el grabado, como pasando por Granada caminando como sobre un rebaño que lo acoge, mientras la ciudad, simbolizada en esas columnas, arcos y zócalos de la Alhambra lo abraza cariñosamente”.
***
Febrero es el mes de Fr. Leopoldo por excelencia. Esto lo saben muy bien todos sus devotos y cuantos se encomiendan a su intercesión. Pero veámoslo con detalle:
- 21 de febrero de 1914: Fr. Leopoldo es destinado por segunda vez a Granada donde permanece hasta su muerte.
- 9 de febrero de 1953: En la Plaza de los lobos, n. 1 sufre una caída con fractura de fémur, tres años antes de su muerte.
- 9 de febrero de 1956: Muere santamente en Granada, dejando tras de sí el ejemplo de su vida franciscana de pobreza y humildad y cuyo aroma de sus virtudes sigue impregnando el aire de Granada y difundiéndose, aún hoy, por todo el mundo.
- 9 de febrero de 1981: Fr. Pascual Riwalski, Ministro General de la Orden Capuchina, inaugura el Hogar de Fr. Leopoldo, en Granada.
- 9 de febrero de 1982: El Arzobispo de Granada, D. José Méndez Asensio, firma el Decreto de Introducción de la Causa de Fr. Leopoldo.
Sería en este mes de la fiesta de las Candelas, la fiesta de Jesucristo presentado en el Templo y puesto en el candelero como verdadera luz del mundo, cuando la llama de su vida se extinguió. Pero con los santos sucede un fenómeno extraño. No sucede lo mismo con los grandes personajes de la historia que duermen, bajo el polvo de sus tumbas, el sueño del olvido. Los santos, mientras más se alejan de nosotros en el tiempo, más crece y se agiganta su figura -- son como el sol que mientras se hunde por el horizonte, más ilumina el mundo --. Así hoy Fray Leopoldo -- “aún vive, no ha muerto”, nos recuerda el poeta – sigue estando vivo y más cerca de nosotros.
Queridos amigos y devotos de Fr. Leopoldo: Bienvenidos a nuestro sitio en este mes de febrero tan cargado y tan lleno de la presencia de Fr. Leopoldo por todas partes, rico en acontecimientos. El próximo día 9 se cumplirán 51 años del paso de Fr. Leopoldo a la casa del Padre. Con la concelebración eucarística de esa mañana, presidida por el Excmo. Sr. D. Manuel Monteiro De Castro, Nuncio de su Santidad en España y del Excmo Sr. D. Francisco Javier Martínez, Arzobispo de Granada, a los que acompañará el Hº Carlos Novoa, Consejero General del área española de los Capuchinos y Delegado del Ministro General para esta ocasión, se clausurarán los actos de este Cincuentenerario en el que los medios de Comunicación Social: la prensa, la TV, escritores, pintores y autores de excepción, Cardenales y obispos han tratado de iluminar y de acercarnos más y más la dulce figura del capuchino limosnero. Vaya desde aquí nuestro más sentido y verdadero agradecimiento a todos cuantos con su esfuerzo, presencia y trabajo han hecho posible que hoy Fr. Leopoldo siga estando más cerca de Dios pero también muchísimo más cerca de todos y de cada uno de nosotros.
En nuestra web encontraréis en la sección de Actualidad nuevas noticias sobre la vida y actividad de la Iglesia; la biografía de san José de Leonisa, cuya fiesta se celebra el 4 de febrero, es nueva en el Santoral capuchino; como cada viernes aparecerá en “El Evangelio Dominical” el comentario al Evangelio de cada Domingo, del P. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia. Y nuevos testimonios y favores, fruto de la intercesión de Fr. Leopoldo ante Dios, y donde se ve la mano del Señor que sigue “derrumbando de su trono a los poderosos y encumbrando a los pobres”.