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Según manifestaciones recientes del Postulador de la Causa de Juan Pablo II, Slawomir Oder, al presentar un libro sobre el Pontífice, manifestó que la causa de beatificación de Wojtyla procede sin aceleraciones.
La tarde del 16 de octubre de 1978, hace treinta años, la elección del cardenal Karol Wojtyla marcó realmente un viraje en la historia de las sucesiones en la cátedra romana. Después de casi medio milenio -- es decir, desde el tiempo de Adriano VI (1522-1523) -- el colegio cardenalicio volvió a elegir como Obispo de Roma a un prelado que no era originario de la península italiana. Y por primera vez llegó a ser Pontífice romano un eslavo.
Vino de un país lejano, como dijo inmediatamente Juan Pablo II a la ciudad que amaba ya desde el tiempo de sus estudios y al mundo que pronto comenzaría a recorrer como Papa. Con la pasión de un místico inmerso en su tiempo y con el vigor de una edad relativamente joven (a la que los cónclaves no estaban acostumbrados desde 1846, cuando fue elegido el cardenal Giovanni Maria Mastai Ferretti, de cincuenta y cuatro años).
Así comenzó un pontificado que, después del de Pío IX precisamente, sería el más largo entre los de los sucesores de Pedro. Largo y, sobre todo, de una importancia históricamente decisiva en las vicisitudes del último tramo del siglo XX, hasta entrar en los primeros años del nuevo siglo. Según una visión de la historia que Juan Pablo II dejó trasparentar desde su primera encíclica, donde estaba esbozado el camino del catolicismo encaminado ya a cumplir su segundo milenio.
Con ocasión de este 30º aniversario, muchas han sido las voces y las efemérides que lo han recordado, la mayoría interesándose por su proceso de Beatificación y Canonización.
La Causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II se abrió oficialmente el 28 de junio del 2005 después de que Benedicto XVI concediera la dispensa de los cinco años de espera después de la muerte. El 2 de abril del 2007, concluida la fase diocesana, comenzó el camino del proceso en la Congregación de las Causas de los Santos. Mons. Slawomir Oder, hablando sobre el punto en el que se encuentra la Causa ha declarado a los micrófonos de Radio Vaticana: "Actualmente nos encontramos en el momento de la complexiva elaboración de la “Positio super virtutibus”. Esta fase procesal deja espacio a eventuales y ulteriores profundizaciones. En mi trabajo he tenido siempre bien presentes las palabras que escuché personalmente del Papa Benedicto XVI, que tantas veces ha demostrado públicamente su vivo interés por la causa: '¿Hacedlo pronto, pero bien, de manera irreprochable!'. Las palabras del Pontífice siguen teniendo plena actualidad también en este momento procesal y respectan a todas las personas en ella comprometidas. Esto, por una parte me deja muy sereno porque soy consciente de que el trabajo realizado hasta hoy se ha realizado en continua adhesión a las palabras del Papa, por otra parte me impone confianza, paciente espera para que también la actual fase se desarrolle con la seriedad y rigurosidad propias de este tipo de procedimientos canónicos”.
La causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II procede de modo riguroso, según el tradicional procedimiento del proceso canónico, según manifestó su postulador, monseñor Slawomir Oder.
La declaración fue hecha durante la presentación del libro “Juan Pablo II, párroco de Roma”, de Angelo Zema, publicado por la “Lateran University Press”, y presentado en la Universidad Pontificia Lateranense.
Las etapas que se siguen en una causa de beatificación son dos: la diocesana y la romana. La primera mira a la investigación que el obispo competente instruye para recoger todos los escritos del Siervo de Dios y todos los testimonios y los documentos relativos a su vida, a sus actividades y virtudes (teologales y cardinales) o al martirio.
Mientras que la segunda se desarrolla en la Congregación de las Causas de los Santos, donde las actas de la investigación son consideradas en su parte final y examinadas con un meticuloso trabajo de corte científico para comprobar la heroicidad de las virtudes, el martirio o los presuntos milagros.
Una vez llegadas a Roma las actas del proceso realizado por la diócesis, el postulador y sus colaboradores – bajo la dirección de un relator, que en este caso es el padre dominico Daniel Ols -- se encargan de redactar e imprimir la ‘Positio’, integrada por los volúmenes con las pruebas testimoniales y documentales y todas las actas jurídicas, los estudios y los sumarios.
La ‘Positio’ será luego sometida al examen de ocho consultores teológicos, junto con el promotor general de la Fe, cargo que ostenta monseñor Sandro Corradini. El resultado del trabajo de los consultores pasará a la consideración, junto con la “Positio’, de los cardenales y obispos elegidos por la Congregación de las Causas de los Santos.
Sólo una vez superadas con voto favorable todas estas fases, el Papa podrá expresar su juicio ante la ‘Positio’, y ordenar la promulgación del decreto sobre las virtudes en grado heroico de Juan Pablo II, proclamándolo “Venerable”.
Si bien el reconocimiento de un milagro (que haya sucedido ‘post mortem’, nunca en vida) pueda allanar el camino hacia la beatificación -- la praxis en uso desde 1975 deroga lo previsto por el Código de Derecho Canónico de 1917 --, no puede sin embargo suplir un eventual defecto de pruebas sobre la heroicidad de las virtudes.
Respecto a la aprobación de un milagro debido a la intercesión de Juan Pablo II, en el pasado monseñor Oder indicó el caso de sor Marie Simon-Pierre, de la Congregación de las Hermanitas de las maternidades católicas, que el 2 de junio de 2005, cerca de Aix-en-Provence, se curó inesperadamente de un ‘parkinson’.
En marzo pasado, monseñor Oder entregó una redacción semidefinitiva de la ‘Positio’ de cerca de dos mil páginas.
La causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II tuvo la dispensa de Benedicto XVI de los cinco años de espera tras la muerte, prescritos por el derecho canónico.
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