La diócesis francesa de Vannes, pide declarar a san Vicente Ferrer Doctor de la Iglesia.

 
 
Vista de la ciudad francesa de Vannes.



Vicente Ferrer nació en Valencia en 1350. Ingresó en la Orden de Predicadores en 1367. En 1412, como representante del Reino de Valencia, tiene una importancia decisiva su intervención en el Compromiso de Caspe. Murió en 1419.
Niño aún, se manifiestan ya en él los carismas del taumaturgo, con los cuales el Señor había de favorecerle en múltiples ocasiones a lo largo de su vida apostólica. De inteligencia despierta, a sus catorce años ha concluido los estudios filosóficos. Se hizo religioso Dominico, alternando la cátedra y el púlpito, y frecuenta las Universidades más famosas de Europa.
En 1391, siendo Prior de la Orden dominicana en Valencia, el cardenal Pedro de Luna, más tarde antipapa Benedicto XIII, dándose cuenta de las extraordinarias cualidades del futuro Santo, le agrega a su séquito y lo pasea de corte en corte, introduciéndole en aquella sociedad que siente ya en su alma los primeros rasguños del Renacimiento que se avecina.
Todo el mundo augura para fray Vicente Ferrer un glorioso futuro; llegará a ser, afirman quienes conocen sus dotes, uno de los hombres más influyentes de la Iglesia. Pronto conocerá aquella Europa, que ha de acabar vibrando al influjo de su ardiente palabra, la extraordinaria altura de su espíritu. El Señor le tiene destinada una gran misión: remover aquel mundo en que le ha tocado vivir, recordándole una vez más el Evangelio con la palabra y con la vida.
San Vicente Ferrer se enfrenta con una sociedad en la cual la predicación sagrada había caído casi completamente en desuso; peor aún, la mayoría de veces, se subía al púlpito tan sólo con la intención vana de captar la atención del pueblo fiel con rimbombantes y huecas composiciones retóricas. Desde el primer momento, fray Vicente rompe con todos estos abusos, consagrándose exclusivamente a combatir el vicio y la ignorancia religiosa. Su palabra es como látigo de fuego que abrasa e ilumina.
Hallándose todavía a las órdenes del cardenal De Luna, consigue la conversión de un rabí en Valladolid, el que más tarde ha de ser el ilustre Pablo de Cartagena, obispo de Burgos. En una gran misión tenida en Valencia logra la conversión de diez mil judíos.
En 1394, el cardenal es elegido Pontífice y, temiendo perder el favor de tan esclarecido colaborador, le ofrece la púrpura cardenalicia, a la cual el Santo renuncia modestamente.
Cuando Francia retira su obediencia al antipapa, y las tropas de Carlos IV ponen sitio a la ciudad papal de Aviñón, un ataque de fiebre le lleva hasta las puertas de la muerte; pero al tercer día se siente repentinamente sanado y le parece escuchar la voz de Jesucristo que le dice: «Levántate y ve a predicar; lucha contra el pecado, convierte a los pecadores y anuncia el día del juicio».
Y es entonces cuando Vicente Ferrer despliega su gran obra misional... Durante veinte años recorre la mayoría de las naciones del viejo Occidente predicando una auténtica renovación de la vida cristiana.
El Santo hace su camino acompañado de una numerosa comitiva; a menudo, son más de diez mil las personas que forman “su ejército”. Son gentes que, siguiéndole, colaboran a su obra, rezando, haciendo penitencia y trabajando; todos viven de la labor de sus manos. Su elocuencia ha sido, sin duda, una de las más poderosas que se han oído jamás. Y es que todos sabían que aquel hombre era puro como un ángel y austero como un anacoreta.
Vannes, fue la última ciudad que escuchó su palabra: la palabra que estremeció de presencia de Dios los ámbitos de la cristiandad europea.
Vannes es una ciudad francesa tuada en el departamento de Morbihan y en la región de Bretaña. La ciudad se ubica en la orilla septentrional del golfo de Morbihan, en el estuario del río Marle. Se encuentra a 15 kilómetros del océano Atlántico.
Ahora, su obispo, monseñor Raymond Centène, fue recibido, hace unos meses, por el arzobispo de Valencia Mons. Carlos Osoro.
Luego visitaría el Ayuntamiento, donde monseñor Raymond Centène fue recibido por el concejal de Fiestas y Cultura Popular, Félix Crespo. En Vannes, donde yacen los restos del patrón de Valencia, San Vicente Ferrer. El acto fue organizado por el Ayuntamiento, con la colaboración de la Junta Central Vicentina.
En una “sencilla pero emotiva recepción” como aseguró el concejal Félix Crespo, el obispo, ha visitado junto al deán de la catedral francesa y representantes de la Cofradía de San Vicente Ferrer de Vannes el hemiciclo y el archivo municipal, después de contemplar la imagen de la Virgen de los Desamparados.
Félix Crespo resaltó que “Valencia es siempre hospitalaria con aquellos que la visitan, pero todavía más cuando se trata de alguien que representa a San Vicente Ferrer”, ya que “San Vicente Ferrer ha dado testimonio como católico pero sin olvidar nunca su valencianía”.
El concejal dijo también que el patrón de la ciudad “ha colaborado a que Valencia sea universal haciendo grande la fe y la Iglesia católica”, provocando que “Valencia y Vannes estén unidas de por vida en la figura de San Vicente Ferrer”. Además, animaó a los miembros de las juntas y cofradías del santo a “intercambiar experiencias de religión, de cultura, como hermanos en la fe en San Vicente Ferrer”.
El obispo de la diócesis francesa se mostró muy “honrado por el recibimiento”, después de su viaje “inverso al de San Vicente Ferrer, al que vio nacer Valencia y fue Vannes la que le vio morir”. Monseñor Raymond Centène agradeció a Valencia “la educación que dio a San Vicente Ferrer y que ha hecho posible que hoy Valencia y Vannes se unan en la fe católica”.
El concejal Félix Crespo y la Junta Central Vicentina obsequió a monseñor Raymond Centène con un “socarrat” de cerámica valenciana que representa la imagen del patrón de la ciudad, así como con el “Sermonario de San Vicente”, el “Sermonario de Perugia” y el “Libro del Corpus Christi”.
La diócesis francesa de Vannes, donde murió san Vicente Ferrer en 1419 y en cuya catedral fue enterrado, se ha sumado a la propuesta de declaración del santo como Doctor de la Iglesia, según manifestó su obispo Raymond Centène, que fue recibido el 6 de julio por el arzobispo de Valencia Carlos Osoro.
Monseñor Centène dijo haber "hablado con el arzobispo de esta propuesta", promovida por la Orden de los Dominicos, a la que perteneció el santo valenciano, y por el Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer junto a varias entidades vicentinas y diversas entidades culturales, con el fin de "comenzar todos juntos los trabajos", informa la Archidiócesis de Valencia.
El obispo francés citó, entre otras instituciones que participarían en la propuesta, la Facultad de Teología y la Universidad Católica de Valencia, los obispados de Vannes, y de Valencia y el obispado de Perpignán. Todos juntos "haremos un solo cuerpo", precisó el prelado que vino acompañado por miembros del cabildo de la Catedral de Vannes.
La propuesta pretende "destacar a san Vicente Ferrer como eminente maestro de la fe para los fieles de todos los tiempos", según expresó al inicio del proceso el presidente de los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer, Ignacio Carrau.
Monseñor Centène aseguró que cada año "miles de valencianos" peregrinan a la catedral de Vannes, para venerar las reliquias de su patrón. Dicha catedral, construida en el siglo XIII en estilo gótico, alberga el sepulcro del santo valenciano que falleció en la ciudad francesa el 5 de abril de 1419.
En su visita de cuatro días a la diócesis de Valencia, el prelado francés mantuvo reuniones con el provincial y la comunidad de los religiosos dominicos en la casa natalicia de san Vicente Ferrer, así como con representantes de la Junta Central Vicentina en el Ayuntamiento de Valencia.
San Vicente Ferrer, (Valencia 1350 - 1419) fue un dominico español, taumaturgo, predicador, lógico y filósofo.
Es el santo patrón actual de la Comunidad Valenciana; en su conmemoración se levantan en las calles de Valencia escenarios llamados "altares", donde son representadas por niños escenas de su vida y milagros. Es un santo muy apreciado en la mayoría de los lugares que recorrió en sus viajes de predicación.
Conocido cariñosamente como "Sant Vicent el del ditet", debido a que, según leyendas populares, logró varios milagros alzando su dedo índice, siendo así representado en su iconografía; también es representado por "alas", porque está considerado como el "ángel del Apocalipsis", ya que él mismo se consideró un "legatus a latere Christi" y anunció en numerosas ocasiones la inminente llegada del Anticristo y el fin del mundo, tal como hizo, por ejemplo, en los varios sermones que predicó en la ciudad de Toledo en el año 1411.
Asimismo, sus predicaciones por diversas ciudades de Europa, sobre todo en Italia, fueron constantes a raíz de la célebre visión que tuvo en la ciudad de Aviñón en el año 1398. Era seguido por multitudes que lo acompañaban en sus itinerarios, entre ellas un séquito de flagelantes que se azotaban las espaldas como purga de sus pecados. Solía viajar subido sobre un asno y se alojaba en los conventos de frailes dominicos de las ciudades y pueblos en donde predicaba.
Multitud de ermitas y altares recuerdan en muchos rincones de la Europa occidental, anécdotas históricas o apócrifas, la multitud de milagros realizados por el santo en su largo camino de predicación o reliquias de San Vicente.
Muy importante fue su activa y decisiva participación en el Compromiso de Caspe, en donde fue elegido como rey de Aragón Fernando de Antequera, de la dinastía Trastamara. El obispo de Vannes, entregó en la parroquia de la localidad alicantina de Teulada una reliquia de San Vicente procedente de la Catedral de Vannes, recorriendo luego, en Valencia, los lugares vicentinos vinculados al santo.
Asimismo, visitó la parroquia de Santo Tomás Apóstol, "de la que fue beneficiado San Vicente Ferrer", y presidió una eucaristía en la celda de San Vicente en el Convento de Santo Domingo de Valencia, hoy Capitanía General. Después acudieron a la parroquia de los Santos Juanes ante cuya fachada tuvo lugar el primer sermón del santo, al llegar a Valencia en 1410 y su primer milagro del "mocadoret".
A continuación, se desarrolló un encuentro con la Junta directiva del Altar vicentino del Tossal para "exponerle cómo se celebran las fiestas de San Vicente en Valencia y en los pueblos", según explicaron las mismas fuentes.
Finalmente, el obispo visitó la pila bautismal de San Vicente en la parroquia de San Esteban y, tras la audiencia con el arzobispo de Valencia en Palacio Arzobispal, acudió a la Basílica de la Virgen y a la Catedral.











   
 
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