Presidencia de los Actos en Asís, con Fr. José Rodríguez Carballo,
Ministro General OFM, en el centro.



Benedicto XVI recibe en audiencia a los frailes menores participantes en el Capitulo de las Esteras, celebrado en Asís del 15-18 abril 2009.





Según fray Jordán de Jano, que estuvo presente, tres mil frailes, entre profesos y novicios, participaron en el capítulo de los llamados “de las esteras” de 1221, celebrado del 30 de mayo al 8 de junio, que fue el más multitudinario; este sería el último capítulo que se celebró en la Porciúncula, los demás serían ya regionales. Las Florecillas en su cap. XVIII hablan de “Cómo San Francisco reunió un capítulo de cinco mil hermanos en Santa María de los Ángeles”, en este caso es posible que el autor de Las Florecillas haya unido la suma total de los participantes del capítulo de 1216 (cuando los frailes no llegaban a cinco mil) y el de 1221. Se alojaban en cobertizos de ramas secas y esteras, donde comían, repartidos en 23 grupos, correspondientes, probablemente, al mismo número de custodias en las que hubo que dividir las provincias, por razones prácticas. Los comarcanos contribuyeron generosamente con víveres, tanto, que al séptimo día se negaron a aceptar más y tuvieron que quedarse otros dos días, para consumir las existencias. Ahora, al conmemorar el VIII aniversario de la aprobación oral de la Regla Franciscana por el Papa Inocencio III, franciscanos de todo el mundo han evocado el acontecimiento, del 15 al 18 del pasado abril celebrando en Asís un “Nuevo Capítulo de las Esteras”. Al final de los Actos del Encuentro fueron recibidos por el Papa Benedicto XVI en audiencia en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.
Benedicto XVI dio su bienvenida con gran alegría, también a unos tres mil miembros de la familia franciscana, en «la feliz e histórica celebración del octavo centenario de la aprobación, por parte del papa Inocencio III, de la primera Regla de san Francisco». Sus palabras fueron acogidas con grandes aplausos por los participantes:
«Han pasado ochocientos años y aquella docena de frailes se ha vuelto una multitud, diseminada en todo el mundo y hoy, aquí, dignamente representada por vosotros. En días pasados os habéis dado cita en Asís para lo que habéis querido llamar ‘Capítulo de las Esteras’, evocando vuestros orígenes. Y al final de esta extraordinaria experiencia habéis venido juntos donde el ‘Señor Papa’ como diría vuestro seráfico fundador».
Acogiendo a los representantes de la numerosa familia franciscana de todo el mundo, encabezada por el Ministro General, P. José Rodríguez Carballo que, en nombre de todos, ha renovado ante el Santo Padre el compromiso de vivir según la Regla, el Papa ha expresado su profunda acción de gracias a Dios por el apostolado de los franciscanos:
«Ante todo, deseo unirme a vosotros en la acción de gracias a Dios por todo el camino que os ha hecho cumplir, colmándoos de sus beneficios. Y como Pastor de toda la Iglesia, le quiero agradecer por el don precioso que vosotros mismos sois para todo el pueblo cristiano».
Tras hacer hincapié en que todo empezó con la conversión de Francisco, que siguiendo el ejemplo de Jesús, ‘se anonadó a sí mismo’ (cfr Fil 2,7) y asumiendo la pobreza fue testigo y heraldo del Padre que está en los cielos, Benedicto XVI recordó que al ‘Pobrecillo’ se le pueden aplicar literalmente algunas expresiones que el apóstol Pablo emplea para sí mismo. «San Francisco sigue perfectamente las huellas de Pablo». Y, como recuerda precisamente el centro de este encuentro de los franciscanos con el Papa, elige el Evangelio como regla de Vida:
«Así, el Pobrecillo se hizo a sí mismo evangelio viviente, capaz de atraer hacia Cristo a hombres y mujeres de todo tiempo. En especial a los jóvenes, que prefieren la radicalidad en lugar de quedarse entremedias. El obispo de Asís y luego el papa Inocencio III reconocieron en el propósito de Francisco y de sus compañeros la autenticidad evangélica y supieron alentar su compromiso en vista también del bien de la Iglesia universal. Surge de forma espontánea una reflexión ¿Francisco hubiera podido también no venir a donde el Papa?».
Reflexionando, precisamente, sobre la firme elección de san Francisco, que no quiso seguir las corrientes, que en su tiempo se contraponían a la Iglesia como institución o que no buscaban su aprobación, Benedicto XVI ha recordado que -- si bien, con una postura polémica hacia la jerarquía hubiera conseguido no pocos seguidores – este santo decidió enseguida poner su camino y el de sus compañeros en manos del Obispo de Roma, el Sucesor de Pedro. Espíritu eclesial – ha enfatizado el Pontífice, que el mismo papa Inocencio III supo reconocer y apreciar, «acogiendo, bendiciendo y alentando la naciente comunidad de los ‘frailes menores’».
«Los santos vuelven a impulsar la fecundidad de Cristo», reiteró Benedicto XVI alentando a los franciscanos a seguir el modelo de Francisco y Clara de Asís y, evocando la exhortación de Jesús resucitado a sus discípulos, les pidió a los franciscanos que vayan por el mundo y perseveren en ‘reparar la casa del Señor Jesucristo, su Iglesia’. Refiriéndose al trágico terremoto que en días pasados ha asolado la región italiana de Los Abruzos, el Papa subrayó que hay una ‘ruina’ más grave que la de las construcciones. La de las «personas y de las comunidades»:
«Como Francisco, comenzad siempre por vosotros mismos. Nosotros somos la casa que Dios quiere restaurar. Si seréis siempre capaces de renovaros en el espíritu del Evangelio, seguiréis ayudando a los Pastores de la Iglesia a embellecer cada vez más su rostro de esposa de Cristo. Esto es lo que el Papa, hoy como en los orígenes, espera de vosotros ¡Gracias por haber venido! Ahora id y llevad a todos la paz y el amor de Cristo Jesús Salvador. Que María Inmaculada ‘Virgen hecha Iglesia’, os acompañe siempre. Y os sostenga también la Bendición Apostólica que de corazón imparto a todos vosotros, aquí presentes, y a toda la familia franciscana».
Entre los saludos en varias lenguas, estas fueron las palabras que dirigió en español:
"Saludo con afecto a los queridos Hermanos y Hermanas de la Familia Franciscana, provenientes de los países de lengua española. En esta significativa conmemoración, os animo a enamoraros cada vez más de Cristo para que, siguiendo el ejemplo de Francisco de Asís, conforméis vuestra vida al Evangelio del Señor y deis ante el mundo un testimonio generoso de caridad, pobreza y humildad. Que Dios os bendiga".

 
 




   
 
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