La Iglesia contará con dos nuevos beatos de Hispano América.


 


«En los más cinco siglos transcurridos desde el descubrimiento de América y la evangelización, casi medio centenar de santos y una cantidad muy superior de beatos ha dado América Latina al cristianismo.

Ceferino Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay (Provincia de Río Negro), hijo de Manuel Namuncurá (cacique de la tribu Namuncurá) y de Rosario Burgos (una cautiva nacida en Chile).
A los 11 años fue a Buenos Aires "a estudiar para hacer bien a mi raza" (como solía decir), como alumno del Colegio Salesiano Pío IX En febrero de 1903 entró en el aspirantado salesiano en el Colegio San Francisco de Sales en Viedma. Allí su salud, minada desde unos años antes por la tuberculosis (la enfermedad contra la cual la raza mapuche no tenía defensas), se resintió de manera extrema. En el año 1904, juntamente con Mons. Juan Cagliero, viajó a Italia donde se esperaba pudiera encontrar la cura necesaria.
Allí visitó en Turín la tumba de San Juan Bosco. En Roma fue presentado al Pontífice San Pio X; hizo un pequeño discurso en italiano y le ofreció un "quillango". Continuó en Italia los estudios, en Turín y después en Roma. Pero el 28 de marzo de 1905 fue internado en el hospital Fate bene fratelli de la isla Tiberina, donde murió el 11 de noviembre.
La beatificación del laico argentino Ceferino Namuncurá y la monja venezolana Candelaria de San José Paz Castillo Ramírez, aprobada el pasado sábado día 6 por el papa Benedicto XVI es una muestra del avance de la evangelización en el "continente joven" que, además, cuenta con el mayor número de católicos en el mundo.
Namuncurá y Candelaria de San José se unen a la gran lista de santos y beatos latinoamericanos que en su mayoría fueron proclamados durante el pontificado del fallecido Papa Juan Pablo II.
A Ceferino, primer indígena argentino en recibir esta distinción, se le atribuye el milagro que se produjo en el año 2000, cuando una mujer de 24 años de la provincia de Córdoba pidió su intercesión ante Dios para salvarla de un cáncer de útero, y se curó.

Madre Candelaria de San José es conocida en su Venezuela natal como la "sierva de los enfermos", nació el 11 de agosto de 1863 en Altagracia de Orituco, en el estado central de Guárico, en el seno de una familia muy cristiana y muy dada a las obras de caridad que la bautizó con el nombre de Susana Paz Castillo Ramírez.
Su padre murió cuando contaba con siete años, y tras la muerte de su madre, cuando tenía con 24 años, Susana Paz asume las responsabilidades de su casa y, a la vez, se encarga de practicar la caridad con los enfermos y heridos que recogía y cuidaba en una casa abandonada adjunta a la Iglesia Parroquial.
En 1903, con la llegada a Altagracia de Orituco del padre Sixto Sosa, se crea un hospital y Susana Paz asume la dirección de la institución.
El 13 de septiembre de 1906, con autorización del Obispo diocesano, viste el hábito de las Hermanitas de los Pobres y cambia su nombre por el de Candelaria de San José.
El 31 de diciembre de 1910, nace oficialmente la Congregación las Religiosas Carmelitas de la Tercera Orden Regular -- actualmente Religiosas Carmelitas de la Madre Candelaria -- y monseñor Felipe Neri Sendrea confirma a madre Candelaria como Superiora General de dicha Congregación.
En diciembre de 1916, la madre Candelaria emitió sus votos perpetuos en Ciudad Bolívar, el sur venezolano.
Fue una religiosa de carácter afable, recogida, de baja y modesta mirada; su humildad y constante caridad son las cualidades que destacaron en ella.
Tenía una gran sensibilidad ante la desgracia ajena, no tenía un "no" para nadie, sobre todo cuando se trataba de los enfermos pobres y abandonados.
También hacía todo con alegría, amor y una confianza sin límites en la Divina Providencia. Sus grandes amores fueron Jesús Crucificado y la Santísima Virgen.
La madre Candelaria de San José recorrió muchos kilómetros en busca de recursos para sus obras y para fundar nuevas comunidades que respondieran a las necesidades del momento. Estuvo al frente de la Congregación de la Tercer Orden Regular por 35 años.
Murió el 31 de enero de 1940, a los 77 años, cuando padecía de una grave artritis.
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por el dolor de la enfermedad, pero sin embargo, tras dejar el cargo de Superiora General en la Congregación, aceptó seguir prestando sus servicios como maestra de novicias.
En la actualidad la Congregación está formada por unas ochenta religiosas y trece casas en Venezuela y una casa en Puerto Rico.
México es el país de América Latina con más santos, entre los cuales se destaca Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el primer indígena canonizado en la historia de la Iglesia Católica, el cual fue testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el siglo XVI.
Durante el Pontificado de Juan Pablo II la lista de santos mexicanos creció enormemente, fundamentalmente a causa de los muchos mártires que dejaron las revoluciones.
Benedicto XVI fue elegido Papa el 19 de abril de 2006 y desde entonces ha canonizado al jesuita chileno Alberto Hurtado Cruchaga (2005), al obispo mexicano Rafael Guisar Valencia (2006) y al franciscano brasileño Antonio de Santa Ana (2007).
La ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo será santa este año.
Entre los santos latinoamericanos más antiguos están los peruanos Santa Rosa de Lima, patrona de Hispanoamérica y Filipinas, y San Martín de Porres, así como la ecuatoriana Santa Marianita de Jesús La Azucena y San Felipe de Jesús de México.



   
 
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