24 de MAYO: JORNADA UNIVERSAL DE LA IGLESIA EN CHINA.






Del 10 al 12 de marzo, se reunió en el Vaticano la Comisión que el Papa Benedicto XVI instituyó para estudiar las cuestiones de mayor importancia relacionadas con la vida de la Iglesia en China.
El tema de la reunión fue la carta que el Santo Padre dirigió a los católicos chinos, el 27 de mayo de 2007. En primer lugar, los participantes, examinaron la acogida que recibió el documento pontificio dentro y fuera de China. Se reflexionó sobre los principios teológicos, que inspiraron esta misiva, para enfocar las perspectivas que nacen de ellos para la comunidad católica en esta nación. Concretamente, sobre las huellas del texto papal, se han considerado algunos aspectos importantes que se refieren a la misión de la Iglesia de ser ‘instrumento de salvación’ para el pueblo chino: la evangelización en un mundo que vive en la globalización; la aplicación, en la situación actual en China, de la doctrina del Concilio Vaticano II, sobre la naturaleza y la estructura de la Iglesia; el perdón y la reconciliación en el interior de la comunidad católica; las exigencias de la verdad y de la caridad; el gobierno de las diócesis, que tiene gran relevancia para la actividad pastoral y para la formación de los sacerdotes, de los seminaristas, de los religiosos, de las religiosas y de los fieles laicos.
Siguiendo las indicaciones expresadas por el Papa en su carta, se reiteró la voluntad de un diálogo respetuoso y constructivo con las autoridades civiles. Y, finalmente, siempre a la luz de del documento pontificio, los participantes intercambiaron informaciones y experiencias acerca de la vida y la actividad de la Iglesia en China.
La reunión se concluyó con un encuentro con el Santo Padre, que escuchó una breve síntesis sobre los trabajos y que alentó a los participantes a proseguir en su compromiso en favor de la comunidad católica en China, refiriéndose asimismo a la cita del próximo 24 de mayo, para la Jornada universal de oración por la Iglesia en China.

Ya en la carta a los obispos, presbíteros, personas consagradas y fieles laicos de la Iglesia católica en la república popular de China del 27 de mayo del año pasado, Su Santidad avanzaba que el 24 de mayo, fecha que está dedicada a la memoria litúrgica de la beata Virgen María, Ayuda de los cristianos -- la cual es venerada con mucha devoción en el santuario mariano de Sheshan en Shanghai --, podría convertirse en el futuro en una ocasión para que todos los católicos del mundo se unieran en oración con la Iglesia que está en China. El Papa exhortaba a celebrar la jornada renovando la comunión de fe en Jesús Nuestro Señor rogando para que la unidad entre los chinos fuera cada vez más profunda y visible. He aquí parte de la oración de Benedicto XVI a Nuestra Señora de Sheshan:

Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra,
venerada con el título de “Auxilio de los cristianos” en el Santuario de Sheshan,
hoy venimos ante ti para implorar tu protección.
Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal
por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre
fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.
Con el dócil “sí” pronunciado en Nazaret tú aceptaste que
el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal
iniciando así en la historia la obra de la Redención,
en la que cooperaste después con solícita dedicación,
Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre
de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe
Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China,
en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando,
para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús.
Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor,
manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia.
Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Quizás en estos momentos nuestra oración por China sea más necesaria que nunca después del gran el seísmo en la provincia de Sichuan. El número de muertos aumenta cada día y es también incalculable los millares de desaparecidos entre los escombros que han devastado el país. Las previsiones son muchas más pesimistas. El ejército intenta reconducir la situación, y las operaciones de rescate se realizan a contrarreloj.
El gobierno chino ha dado la máxima prioridad a este desastre. Incluso la máxima autoridad política, el primer ministro Wen Jiabao, se ha desplazado a la zona siniestrada.
Las informaciones aportan datos catastróficos: 3 millones y medio de edificios han quedado destruidos. Pero los daños humanos son aún más escalofriantes: una escuela en el distrito de Beichuan provocó la muerte de alrededor de mil estudiantes y profesores; y en la ciudad de Mianzhu las víctimas ascienden a tres mil. La zona afectada se sitúa en el suroeste de China. El seísmo fue de 7,9 en la escala Richter. La Unión Europea ya ha mostrado su predisposición a ayudar al país. Como los Estados Unidos. Y hasta una nación enemiga como Taiwán está dispuesta a proporcionar auxilio. La población civil también intenta colaborar. Las colas en los centros médicos para donar sangre se han repetido durante las últimas horas. China no había conocido un seísmo tan terrible desde 1976, cuando murieron más de 240 mil personas. Ante la tragedia, toda la ayuda es bienvenida. Y como prueba de que el lenguaje de la música es capaz de tender puentes de diálogo entre pueblos y culturas, la Orquesta Filarmónica China y el Coro de la Shanghai Opera House interpretaron en honor y la presencia de Benedicto XVI el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. El concierto tuvo lugar el 7 de mayo a las 18.00 horas, en el Aula Pablo VI del Vaticano.
«Con esta interpretación en el Vaticano de una gran obra clásica de la música europea de inspiración religiosa, la música se confirma lenguaje y medio precioso de diálogo entre los pueblos y las culturas», explica el diario, «L'Osservatore Romano», al informar sobre la noticia.
La Filarmónica China de Pekín, que visita Europa para ofrecer una serie de conciertos, es la orquesta sinfónica más famosa de ese país. Fundada en el año 2000, a partir de la China Broadcasting Symphony Orchestra, está dirigida por Long Yu. Es consultora de la orquesta Deng Rong, la hija del líder chino Deng Xiaoping (1904-1997).


 
 
 
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