Tarso dona una «iglesia» a los cristianos con ocasión del Año Paulino.
La decisión fue anunciada por el alcalde.

 




«El beledyer (Ayuntamiento) de Tarso ha adquirido un ex fábrica en la que se trabajaba el algodón y quiere reestructurarla para ponerla a disposición de los peregrinos cristianos que vendrán a visitar la ciudad de Pablo, el hijo más ilustre de esta nuestra tierra». El anuncio hecho por el alcalde de Tar-so cogido de sorpresa a los centenares de católicos turcos, italianos y alemanes, llegados a Tarso para la inauguración del Año Paulino, que aquí comenzó el sábado 22 de junio, con una se-mana de anticipación sobre la fecha oficial anunciada por el Papa. La decisión va en la dirección desde hace tiempo indicada por Mons. Luigi Padovese, capuchino y vicario apostólico de Anatolia: la restitución de la iglesia que la ciudad ha dedicado al Apóstol hace algún siglo, y que ahora es un museo. Una solución largamente esperada pero que aún falta la decisión de las autoridades. Mientras tanto la decisión del Ayuntamiento garantiza durante todo el Año Paulino el uso gratuito de la iglesia a los católicos, sin la obligación de tener que solicitar cada vez el permiso para las celebraciones litúrgicas. El edificio en cuestión está a dos pasos de la iglesia-museo, en la que el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, abrió el Año Paulino con una sugestiva ceremonia ecuménica en la que participaron, además de la Conferencia episcopal turca al completo, los mayores respon-sables de las distintas confesiones cristianas y de los distintos credos presentes en Turquía. «Tarso ha preparado a Pablo para el apostolado entre los pueblos de su tiempo», dijo el cardenal. «A través de esta conmemoración nuestra de san Pablo – afirmó Padovese – queremos reconocer que los genes religiosos, como los grandes místicos, pensadores y científicos, son un patrimonio común porque po-seen un mensaje que vale para todos y porque representan lo mejor de nuestra humanidad. La Santa Sede lo ha hecho recordando en 1991 al místico musulmán Yunus Emre y en el 2007 al grande sufi Mevlana Celaleddin Rumi – ha añadido el vicario apostólico –. Tarso lo hace hoy, u-niéndose al año dedicado al estu-dio de la actividad y de los escritos de Pablo». «Si el Año Paulino mira a todas las comunidades cristianas – han escrito los obispos de Turquía – mira particularmente a nosotros que estamos presentes en este País, sea porque el Apóstol de las gentes es hijo de esta tierra, sea porque ha recorrido aquí gran parte de -las 10 millas de sus viajes, experimentando hostilidad, peligros mortales, cárceles, apaleamientos, privaciones de todo género, con tal de anunciar a Cristo y su Evangelio. Habituado a encontrar hombres de etnias y tradiciones religiosas distintas – concluyen los obispos –, él es el hombre del diálogo, por lo que somos invitados a intensificar el diálogo con el mundo musulmán». Siempre en Tarso se abrió ese domingo el XIIº Simposio paulino organizado por el Instituto franciscano de espiritualidad de la Pontificia Universidad Antonianum de Roma, sobre el tema «Pablo de Tarso: historia, arqueología, y como ha sido recibido a lo largo de la historia».


   
 
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