| |
|
| |
|
|
| |
Cristo y la adúltera, Tintoretto, h. 1547. Museo de Dresde.
|
|
Vete y no peques más
He aquí una clave para interpretar el evangelio: «Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva» (Ez 33,11). Dios se declara siempre a favor de la vida de sus hijos, incluso cuando su insensatez puede haberles excluirlos de toda humana consideración.
Un Dios celoso de la vida de sus hijos hasta tal punto de restituirles, con su perdón, la dignidad, la honorabilidad, la vida, se convierte en anuncio liberador y juicio sobre un mundo con tanta frecuencia despiadado y cruel. La comunidad cristiana debe ser portadora de este gesto de misericordia que la convierte en deudora en sus relaciones con Dios y con los hermanos.
Sobre la mujer adúltera pesan graves sanciones de la ley. A Jesús, los celantes custodios de la ley, le piden un juicio. El dilema cae sobre la elección entre la ley mosaica y la misericordia que Jesús va enseñando y practicando. Jesús apela a la conciencia de los acusadores: su pecado radica en querer usufructuar un caso humano para poder formular acusaciones contra él. Pero el intento de Jesús queda claro: salvar a la pecadora del despiadado juicio y manifestar el sentido de su misión de mensajero de la misericordia divina. Con verdadero realismo e ironía, el evangelio pone en claro la situación del hombre: este es tanto más pecador, cuanto más viejo es. Por eso no puede arrogarse el derecho de juzgar el error de un hermano.
Jesús da confianza a la mujer que deja transparentar un sentido humilde de gratitud. El no condena, pero esto no significa indiferencia moral. Su palabra suena como una absolución y va unida al compromiso aceptado de no pecar más. El don de la misericordia gratuita e impensable se convierte en responsabilidad para una conversión permanente, para una decisión que compromete el futuro. A la mujer perdida según la ley y los hombres, el Señor le devuelve la plena imagen de Dios; desde ese momento la vida encuentra su significado; queda roto el peso de un pasado inquietante y el camino queda abierto a la esperanza.
anteriores |
|
|
|
 |
|
|