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Virgen de la humildad. Gentile de Fabriano.
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“Al aproximarse el mes de mayo, consagrado por la piedad de los fieles a María Stma., exulta nuestro ánimo ante el pensamiento del conmovedor espectáculo de fe y de amor que se ofrecerá en cada rincón de la tierra en honor de la Reina del cielo. Es, en efecto, el mes en el que, en los templos y entre las paredes domésticas, con más fervor y más afecto desde el corazón de los cristianos sube a María el homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que más numerosas y abundantes desde su trono bajan hasta nosotros los dones de la divina misericordia” (Pablo VI).
ASCENSIÓN DEL SEÑOR. FERNANDO GALLEGO, h. 1495. Arenillas (Zamora).
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“Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.
Dicho esto, lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: --Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse.
Pentecostés. Fresco, Giotto. Capilla de los Scrpvegni. Padua.
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“Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería”.
La Trinidad, 1578. El Greco. Museo del Prado. Madrid.
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“Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
Corpus Christi Adoración Sda. Forma. Claudio Coello. El Escorial.
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“Por eso la fiesta del Corpus Christi se caracteriza de modo particular por la tradición de llevar el santísimo Sacramento en procesión, un gesto denso de significado. Al llevar la Eucaristía por las calles y las plazas, queremos introducir el Pan bajado del cielo en nuestra vida diaria; queremos que Jesús camine por donde caminamos nosotros, que viva donde vivimos nosotros. Nuestro mundo, nuestra existencia debe transformarse en su templo. En este día la comunidad cristiana proclama que la Eucaristía es todo para ella, es su vida misma, la fuente del amor que vence la muerte. De la comunión con Cristo Eucaristía brota la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos nosotros hacia la patria celestial.
Por eso la liturgia nos invita a cantar: ‘Buen pastor, pan verdadero (...). Tú que todo lo sabes y todo lo puedes, y nos alimentas en la tierra, lleva a tus hermanos a la mesa del cielo, en la gloria de tus santos’ ( Benedicto XVI, Angelus, 18 de junio de 2006).
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