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La Virgen en oración. Pinturicchio. Spello.
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El Papa invita a rezar, en este mes de mayo,
para que siguiendo el ejemplo de la Virgen cada cristiano se deje conducir por la Palabra de Dios.
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El mes de mayo está particularmente dedicado por los fieles a la Madre de Jesús. El Papa exhorta a rezar en este mes para que "siguiendo el ejemplo de la Virgen María, cada cristiano, atento siempre a los signos del Señor en la propia vida, se deje guiar por la Palabra de Dios".
A María el Papa confía las necesidades de todos, las esperanzas, las vicisitudes alegres e incluso las dolorosas. Reflexionando sobre el carácter “mariano” del mes de mayo el Cardenal Angelo Comastri, vicario del Papa para el Estado de la Ciudad del Vaticano ha manifestado:
“El mes de mayo es el mes de la belleza; es el mes en el que explosiona la creación, a través de las flores y parece que todo la creación se pone el vestido más bello. Pues bien la vestidura más bella de toda la humanidad es María. María es la toda hermosa y las el resto de las palabras del Arcángel Gabriel podíamos traducirlas así, con afinidad al texto griego: ‘Alégrate, tu que has sido colmada de belleza. El Señor está contigo’. Hoy existen demasiados equívocos sobre la belleza. Con frecuencia se declaran bellas tantas personas porque tienen una cara bella, pero, a veces tienen un alma terrible, un mal corazón. Esa no es una belleza. La belleza de María es la belleza que parte del corazón e irradia toda su cara. Seguramente María debía ser bella, incluso físicamente, pero su belleza no era otra cosa que la irradiación de la belleza de su corazón y de su alma. ¡Que María y la devoción a María nos eduquen en la verdadera belleza y en buscar la verdadera belleza”.
Virgen con el Niño. Benozzo Gozzoli. Florencia.
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“Desde hace algunos días ha comenzado el mes de mayo, que para muchas comunidades cristianas es el mes mariano por excelencia. Como tal, se ha convertido a lo largo de los siglos en una de las devociones más arraigadas en el pueblo, y lo valoran cada vez más los pastores como ocasión propicia para la predicación, la catequesis y la oración comunitaria.
Después del concilio Vaticano II, que subrayó el papel de María santísima en la Iglesia y en la historia de la salvación, el culto mariano ha experimentado una profunda renovación. Y al coincidir, al menos en parte, con el tiempo pascual, el mes de mayo es muy propicio para ilustrar la figura de María como Madre que acompaña a la comunidad de los discípulos reunidos en oración unánime, a la espera del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 12-14). Por tanto, este mes puede ser una ocasión para volver a la fe de la Iglesia de los orígenes y, en unión con María, comprender que también hoy nuestra misión consiste en anunciar y testimoniar con valentía y con alegría a Cristo crucificado y resucitado, esperanza de la humanidad” (Regina Coeli, Benedicto XVI, 6 de mayo de 2007).
En la imagen, de izquierda a derecha: Fray José Antonio Márquez, Administrador de la Causa de Fray Leopoldo; Antonio Martínez Caler, Presidente de la Diputación de Granada y Fray Rafael Pozo, Ministros Provincial de los Capuchinos de Andalucía.
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Ascensión del Señor. Tapiz de Giuseppe Folli. Sala del Consistorio. Vaticano.
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Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
en soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?
Los antes bienhadados
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dónde volverán ya sus sentidos?
¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura
que no les sea enojos?
Quien gustó tu dulzura
¿qué no tendrá por llanto y amargura?
Y a este mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al fiero viento, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?
Ay, nube envidiosa
aún de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dónde vas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas! Amén.
Lope de Vega
Pentecostés. Juan Bautista Maíno, 1620. Museo del Prado.
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Secreta historia del cielo
(Pentecostés)
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Secreta historia del cielo,
eco de amor infinito,
Espíritu deseado,
ardiente beso divino.
El día que fue primero
cuando este mundo se hizo,
eras el amor nupcial,
ave que calienta el nido.
El día de la hermosura,
brillando el rostro de Cristo,
fuiste en sus cálidos labios
soplo y perdón desprendidos.
El día de la Promesa
cuando oraban reunidos
fuiste huracán de la Iglesia,
fuego y unción derretidos.
Espiritu de deleites,
Dios nuestro desconocido,
fuerza y paz, silencio y voz,
Defensor nunca vencido.
Espiritu de carismas,
lluvia de abundantes ríos,
con tu vigor que nos unge,
Dios santo te bendecimos. Amén. Aleluya.
H. Rufino María Grández, Capuchino
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