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La vendimia o el otoño. Cartón para tapiz de Francisco de Goya.
Museo. del Prado. Madrid. |
NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS PATRONA DE GRANADA
(15 de septiembre: Los Dolores de la Virgen)
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“Ahora, antes de la oración mariana, deseo referirme a dos recientes e importantes conmemoraciones litúrgicas: la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, celebrada el 14 de septiembre, y la memoria de la Virgen de los Dolores, celebrada al día siguiente. Estas dos celebraciones litúrgicas se pueden resumir visiblemente en la tradicional imagen de la crucifixión, que representa a la Virgen María al pie de la cruz, según la descripción del evangelista san Juan, el único de los Apóstoles que permaneció junto a Jesús moribundo…
Narra el evangelista: junto a la cruz estaba María (cf. Jn 19, 25-27). Su dolor forma un todo con el de su Hijo. Es un dolor lleno de fe y de amor. La Virgen en el Calvario participa en la fuerza salvífica del dolor de Cristo, uniendo su "fiat", su "sí", al de su Hijo.
Queridos hermanos y hermanas, unidos espiritualmente a la Virgen de los Dolores, renovemos también nosotros nuestro "sí" al Dios que eligió el camino de la cruz para salvarnos. Se trata de un gran misterio que aún se está realizando, hasta el fin del mundo, y que requiere también nuestra colaboración. Que María nos ayude a tomar cada día nuestra cruz y a seguir fielmente a Jesús por el camino de la obediencia, del sacrificio y del amor” (Ángelus, Benedicto XVI, 17 de septiembre. Castelgandolfo).
LA ESTIGMATIZACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS. BEATO ANGÉLICO
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“Quiso el mismo Señor manifestar a todo el mundo el fervor de caridad y el continuo recuerdo de la pasión de Cristo que fomentaba en su corazón, y, todavía en vida, condecoró de forma maravillosa su cuerpo con la prerrogativa admirable de un singular privilegio.
Pues, como se sintiera arrebatado hacia Dios por seráficos y ardorosos deseos y, por dulce amor de compasión, se fuese transformando en quien, por su inmensa caridad, quiso ser crucificado - dos años antes de su muerte, próxima ya la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, estando una mañana en oración en la falda del monte Alverna -, se le apareció un serafín con seis alas, que exhibía entre ellas la figura de un hermosísimo hombre crucificado, con las manos y los pies extendidos en forma de cruz, y que claramente descubría la imagen del Señor Jesús Dos alas cubrían su cabeza; otras dos, el resto del cuerpo hasta los pies, y las otras dos se extendían para volar.
Al desaparecer la visión, quedó su alma prendida de un admirable ardor de caridad, y en su cuerpo apareció la impresión, todavía más admirable, de las llagas del Señor Jesucristo. El varón de Dios las ocultó cuanto pudo hasta su muerte, resistiéndose a manifestar el sacramento del Señor, aunque no pudo ocultarlas del todo y sin que quedara de manifiesto a algunos de sus compañeros más familiares” (Leyenda de los Tres Compañeros 69).
Imagen de Bagnorreggio, pueblo natal de S. Buenaventura. |
Mons. Luigi Padovese, Vicario Apostólico de Anatolia (Turquía). |
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