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Clara y Francisco, “santos para los jóvenes”.
El actor Ettore Bassi: «A veces también la TV puede ayudar al que está desorientado a encontrar un punto de referencia”.
Francisco soñaba con un futuro de caballero. Clara se habría convertido e una rica dama. Dios, sin embargo, los llamó para una empresa más grande. Para ser san Francisco de Asís y santa Clara. Su historia es una gran historia de amor cuyos protagonistas no están enamorados el uno del otro sino de Dios, lo cuenta Clara y Francisco, miniserie típica de la Productora Lux Vide que la RAI, por su Canal 1º, ha emitido en dos sesiones el domingo 7 y el lunes 8 de octubre en primera visión, en coincidencia con la fiesta de San Francisco del 4 de octubre. Escrita por Francesco Arlanch y Salvatore Basile y dirigida por Fabrizio Costa, la película viene interpretada por Ettore Bassi y Mary Petruolo bajo los hábitos de los dos santos, junto (entre otros) a Gabriele Cirilli, Lando Buzzanca y Ángela Molina. Envueltos en el perfume de la hierba fresca de un prado, bajo un cielo azul intenso, dos jóvenes – él vestido con un sayal, ella bajo un hábito de monja – caminan uno al lado del otro, sonríen, tiernamente se provocan: “¿Clara, estás siguiendo mis huellas?”. La joven apenas tiene tiempo de responder, cuando un fuerte golpe de música cambia la escena, el reloj de la historia da marcha atrás. Y comienza la historia en el lejano 1198, en un Asís sacudido por la lucha intestina entre nobles y rebeldes. Por una parte está Francisco, el joven y valeroso hijo del mercader de telas Pietro di Bernardote; por otra, aterrorizada por la banda de revoltosos que asalta el palacio de su familia, está la pequeña Clara, hija de Favarone. Él es uno de los rebeldes, ella se encuentra entre los que se ven constreñidos a tomar el camino del exilio: en su primer encuentro, en su primera mirada, brota ya una centella de aquel amor que les acompañará de por vida, el primer toque del designio de Dios que hará de los dos los santos más grandes de la cristiandad. Precisamente en esto está uno de los aspectos más innovadores de Clara y Francisco que, por primera vez no relega a santa Clara a un papel marginal, como ha sucedido tantas veces en el pasado, sino que la utiliza más bien como clave para comprender a Francisco y viceversa.
“Lo que hemos querido contar -- explica el director de la película -- es la historia de un joven y de una joven que, por espacio de algunos años, viven una vida paralela. Sólo que tratándose de dos almas elevadas, santas, el intercambio recíproco entre hombre y mujer en ellos se vuelve sublime”. Para Costa “la unión entre los dos jóvenes es verdaderamente poderosa. Francisco es un hombre fuerte, no un alma sencilla como podría hacer pensar una lectura superficial. Dirigiendo su fuerza hacia el corazón y el espíritu, llega a hacer cosas consideradas como locuras en su época como, por ejemplo, besar a un leproso. Pero la conquista de la sencillez es un camino complejo y es Clara la que le ayuda a comprender la esencia verdadera del hombre. Que, luego, es Cristo. Porque, en el fondo, Francisco es una imitación de Cristo. Es un hombre que a través de su corazón y de su alma entra en contacto con el hombre y, en consecuencia, con Dios”.
En esta óptica hay que leer el encuentro, pocas veces contado en los film dedicados al Santo de Asís, de Francisco con el sultán Malik Al Kamil: “Cuando dos personas espirituales como ellos se encuentran, el problema del enfrentamiento con el mundo musulmán, hoy más fuerte que nunca, se resuelve enseguida, por sí solo, en el nombre del único Dios en el que ambos creen” observa Costa, profundamente convencido de la modernidad de san Francisco.
A este respecto, Ettore Bassi desea que “esta película sea particularmente sentida por los chicos. Quizás porque soy padre -- dice --, pero es un momento en el que veo que las generaciones jóvenes ven difícil encontrar la solución. Tener un punto de referencia, incluso por medio de una historia contada en TV, puede ser muy importante”.
“Hemos cuidado mucho de poner de relieve la sensación de la alegría de la fe -- concluye el productor Lucas Bernabei --. Veo frecuentemente la intención de representar a quienes tienen fe como personas aburridas. En la fe, sin embargo, está la alegría. Sobre todo en Francisco que es el Santo de la perfecta alegría”.
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