MUERTE DEL P. MARIANO DE ALATRI, OFMCAP



Era la tarde del pasado 3 de mayo, cuando el sol se ocultaba por el horizonte, la vida del P. Mariano de Alatri amanecía al alba de la eternidad, en los brazos de Dios Padre, en el convento capuchino de Monte S. Giovanni Campano, provincia de Frosinone, al sur del Lazio.
El P. Mariano había nacido en Alatri (Frosinone) el 27 de noviembre del 1920, era el penúltimo de seis hijos del matrimonio Paolo Rapone y Ángela Caperna. En el bautismo le pusieron el nombre de Vicente. Vistió el hábito capuchino el 3 de septiembre de 1936, recibiendo el nombre de Mariano. Se ordenó de sacerdote el 28 de noviembre de 1943. Tras un breve periodo de enseñanza en el seminario capuchino de Montefiascone, en 1946 fue enviado al Colegio Internacional San Lorenzo de Brindis de los Capuchinos, en Roma, para estudiar Historia Eclesiástica en la Universidad Gregoriana donde se graduó en 1950 con una tesis sobre “La inquisición franciscana en la Italia central en el siglo XIIIº”. A partir de 1953 pasó a formar parte de la fraternidad del Instituto Histórico de los Capuchinos, en Roma. En este Centro trabajó ininterrumpidamente hasta 1996 cuando se retiró al convento de Monte san Giovanni Campano donde ha fallecido.
Todos lo llamaban el “histórico” por sus estudios y sus 43 años de actividad como investigador en el Instituto Histórico de los Capuchinos de Roma. Su bibliografía abarca más de 350 títulos, sin contar unas 4.000 fichas para la Bibliografía Franciscana y la Revista de Historia de la Iglesia en Italia y las numerosísimas recensiones publicadas en tantas revistas italianas y extranjeras. Prácticamente durante casi cincuenta años ha cumplido con el “servicio del historiador” dedicándose a la investigación en el campo del medioevo y de la historia franciscana, en particular capuchina. “Hacer historia -- solía repetir -- significa hacer hablar a las fuentes. Es lo que he hecho constantemente”.
Uno de los campos en el que, además, trabajó con excelentes resultados, fue en el de la hagiografía capuchina, recogiendo en 3 grandes volúmenes que dirigió y tituló “Santi e Santità dell’Ordine Capuchino”, en 1980, que está traducido al español en 2 volúmenes bajo el título “El Señor me dio hermanos”. En este campo de la hagiografía capuchina merece destacarse su última publicación dedicada a un hermano capuchino camino de los altares: Leopoldo de Alpandeire o el testimonio de un pobre evangélico. Precisamente en los primeros días de este mes de mayo, cuando el P. Mariano ha regresado ya a la casa del Padre, ha visto la luz la publicación de este pequeño opúsculo, en italiano: Leopoldo de Alpandeire ossia la testimonianza d’un povero evangelico, cuando ya en las verdes praderas del edén se habrán conocido los dos y ahora seguirán cantando unidos las misericordias del Señor.
En el año 2002, el Instituto Histórico de los Capuchinos, en agradecimiento a sus muchos servicios y colaboraciones prestadas al campo de la investigación capuchina, le dedicó una Miscelánea de Estudios, titulada NEGOTIUM FIDEI, en el que le dedicaron trabajos sus más directos colaboradores. Al pueblo y al convento donde ha muerto dedicó varios estudios, razón por la que el Ayuntamiento de Monte S. Giovanni Campano, lo nombró en el 2006 “Ciudadano Honorario”, dedicándole una publicación que recoge, entre otras cosas, una larga entrevista en la que el P. Mariano responde a todo lo que ha sido su vida.
Quien lo ha conocido puede decir que, además de un estudioso, ha sido un fraile capuchino que ha demostrado con sus escritos y con el ejemplo de su vida qué significa ser hermano en una fraternidad y ser un “fraile del pueblo”. Siervo bueno y fiel: descansa en la paz del Señor.



   
 
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