REUNIÓN DE LA CONFERENCIA IBÉRICA DE CAPUCHINOS (CIC),
EN GRANADA, CON EL DEFINIDOR GENERAL DEL ÁREA,
Fr. CARLOS NOVOA, EL PASADO 9 DE FEBRERO CON OCASIÓN DE LA CLAUSURA DEL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE FR. LEOPOLDO.


(Se trata de una pequeña crónica del Blogs del Hº Carlos Novoa, Definidor General).



Granada - España. Después de un amanecer bellísimo en el Aeropuerto de Barajas y meditando gracias al hermano Sol que de Dios es todo significación, abordé el vuelo que me dirigió a la no menos encantadora y cautivante ciudad de Granada. Aprovechamos la ocasión de la clausura del año cincuentenario de la muerte de fray Leopoldo de Alpandeire para reunirnos la así llamada CIC: Conferencia Ibérica de Capuchinos. Es de notar que se trata de la Conferencia más antigua de nuestra Orden Capuchina, en este sentido entonces, pionera del trabajo en común más allá de los límites de una Provincia. El encuentro fue muy bueno. Los hermanos me compartieron el trabajo que están realizando en distintas comisiones y también algunos de los proyectos que llevan adelante en común. Gracias a este encuentro hemos organizado, uno del todo particular con los hermanos postnovicios de la Conferencia para el mes de Agosto en Asís. Allí tendré la dicha de conocerles y acompañarles durante una semana de espiritualidad y convivencia que nos ayude a soñar nuevos caminos en la tradición de los capuchinos ibéricos. Una mención y un recuerdo en nuestra oración para la madre de fr. Cayetano, Ministro Provincial de Valencia, y que tuviera que ausentarse a causa de un agravamiento de su estado de salud. Dios se la conceda todavía abundante.
Desde este medio les agradezco la paciencia y comprensión en tener que presentar cosas para ellos muy conocidas pero nuevas para mí, y que sinceramente me han enriquecido y dado un panorama del servicio que me toca en estos seis años de animación de esta porción de nuestra familia capuchina.

A todos un abrazo cibernético, pero no por eso menos cariñoso.





En Granada y de la mano de fray Leopoldo de Alpandeire.

He tenido la gracia de conocer Granada, y sobre todo de poder estar por primera vez en la tumba-santuario de fray Leopoldo de Alpandeire. Fui como delegado del Ministro General para acompañar a los hermanos de la Provincia de Andalucía a la clausura del año cincuentenario de la muerte de nuestro hermano de Alpandeire y cuya causa de beatificación está en plena marcha.
Entre muchísimas cosas un impacto muy grande me produjo la cantidad de gente que de distintas partes de España se acercaron el día 9 de Febrero a rendir homenaje, solicitar favores, dar gracias al Siervo de Dios que durante tantisimos años caminara las calles y los pueblos de Andalucía, y en modo particular Granada, pidiendo limosna, pero sobre todo dando lo mejor que tenía: Dios mismo en su corazón. Hombre sencillo y de pocas letras, supo las suficientes para poder transmitir lo que le ardía en su corazón.
Quiera Dios premiar a todos los frailes que durante estos días se han "multiplicado" para poder dar alojamiento a tantos que pasamos por allí. Que esta hospitalidad sea todavía retribuida un día por la gloria de los altares de nuestro humilde hermano fray Leopoldo.



   
 
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