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Visitas a los restos de San Pío de Pietrelcina. Las inscripciones rebasan ya el millón de personas.
Millares de fieles se acercaron ayer hasta San Giovanni Rotondo para honrar y venerar los sagrados restos de San Pío de Pietralcina. A las 11 de la mañana, en la explanada de la nueva iglesia, ideada por Renzo Piano, el cardenal Josè Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de las Causas de los santos, presidió una solemne eucaristía ante 15.000 fieles. Después de la función religiosa, el cardenal se detuvo varios minutos ante los restos del padre Pío, en la cripta del convento de Santa Maria de las Gracias.
Un río de llamadas telefónicas y de citas ha tenido lugar durante el pasado mes de abril, en el Convento Capuchino de San Giovanni Rotondo, para asegurarse un paso con vistas a la exposición del cuerpo del P. Pío. El 24 de abril, tras la misa del Cardenal Saraiva, comenzó el paso de los fieles a venerar de cerca los sagrados restos del santo capuchino. Las llamadas llegan de todos los lugares del mundo, lo que demuestra la gran fe, el amor y el afecto hacía San Pío de Pietrelcina. Sólo desde Pietrelcina llegaron el 28 de abril 28 autocares con más de mil personas para visitar los restos de su paisano santo. Los mismos religiosos capuchinos no saben durante cuantos meses la urna será expuesta al público en la cripta de Santa María de las Gracias. Se ha previsto un tiempo límite, tras un acuerdo entre los capuchinos y la prefectura de Foggia, a partir del 24 de abril, desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, estando previstos 600 accesos a la cripta cada hora, lo que equivale a unos 150 cada 15 minutos, hasta un máximo de unas 7.000 personas.
Considerando el elevado número de fieles, la visita ha quedado reducida a unos pocos segundos, justo el tiempo de contemplar la urna, rezar unos instantes y continuar la fila hasta la salida. Pero también se habla de que la exposición de las sagradas reliquias permanecerán expuestas durante año y medio.
La colocación de los restos en la urna ha llevada casi dos meses a los médicos que han tratado el cuerpo del santo y que se han encontrado con diversos problemas a la hora de realizar su trabajo, debido a la gran concentración de humedad que había concentrado la caja en su interior durante los cuarenta años que el cuerpo ha estado sepultado en la cripta.
A la jornada, de por sí festiva, acompañó el buen tiempo. Gentes de Australia, de Nueva York, de Argentina, de California, España, Portugal, Brasil, Perú, Francia, Suiza, Gran Bretaña, Hon Kong, Nueva Delhi, Sudáfrica, de toda Italia… llegaban hasta San Giovanni Rotondo para venerar los restos del Padre Pío, el santo que durante 50 años llevó las llagas sangrantes del Señor y que, aún después de su muerte, sigue atrayendo el fervor de las masas que no temen pasar horas y horas guardando cola para rezar una oración ante la urna del santo de Pietrelcina y pedir por sus necesidades y las de sus seres más queridos.
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