Benedicto XVI, tras la audiencia del pasado 21 de mayo, bendijo en una dependencia anexa al aula de Pablo VI el cuadro del P. Santiago de Ghazir, Capuchino libanés, próximo beato.






Se trata de una obra de la pintora rusa Natalia Tsarkova que ya tiene algunos cuadros en los Museos Vaticanos.

Natalia Tsarkova, definida como la “retratista oficial de los Papas” (ha hecho un retrato de Juan Pablo I, 3 de Juan Pablo II y 1 de Benedicto XVI), ha finalizado su último trabajo: el retrato del fraile capuchino libanés, P. Santiago de Ghazir, que le encargó la Congregación de las HH. Franciscanas de la Cruz del Líbano (Congregación fundada por él en 1930) para la beatificación que tendrá lugar el próximo 22 de junio.
El cuadro, dentro del estilo propio de Natalia Tsarkova, es de un gran impacto emotivo. El P. Santiago está colocado en el centro de la composición, su mirada luminosa y serena parece estar contemplando toda su vida en la que tanto bien hizo y tantas cosas realizó. Una aureola de santidad lo circunda y por entre sus dedos pasa la cruz del rosario gastada por las tantísimas veces como la ha tocado recogido en devota oración. Su figura viene rodeada por realidades que tocan las obras vividas y creadas por él, en bien de los demás.
El pasado 21 de mayo, una vez finalizada la audiencia general del miércoles, el Papa bendijo el cuadro del P. Santiago de Ghazir, imagen que se expondrá en la beatificación del capuchino el próximo 22 de junio en Beirut.
En el recinto contiguo al Aula Pablo VI -- del Vaticano --, Benedicto XVI admiró la composición pictórica en presencia de sor Marie Makhlouf, superiora general de las Hermanas Franciscanas de la Cruz en el Líbano.
Muy venerado en el país, Santiago de Ghazir Haddad (en el siglo Khalil) es originario de Beirut. Sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos -- en la que había ingresado con 18 años de edad -- nació el 1 de febrero de 1875 y falleció en su ciudad natal el 26 de junio de 1954.
Tras las huellas de san Francisco de Asís, el futuro beato libanés fue un incansable apóstol de la caridad, plasmada en su solicitud por las necesidades físicas y morales del prójimo. Para dar continuidad a su labor fundó la citada congregación religiosa.
Sor Marie Makhlouf ha traído este miércoles, al Vaticano, como obsequio, una reliquia del capuchino libanés engarzada en una cruz de oro. El Papa no ocultó su aprecio por el lienzo presentado y por la capacidad artística que muestra.
La joven pintora rusa, Natalia Tsarkova llegó a Roma a estudiar arte; de esto hace catorce años. Es conocida por los retratos que, por encargo del Vaticano, ha realizado con éxito de los últimos tres pontífices, como queda dicho antes. Tsarkova se sumerge en un estudio de la personalidad, espiritualidad y contexto de quien plasmará en su obra.
«Es muy importante comprender cómo se lleva a cabo, los elementos necesarios para el cuadro» -- subraya --; en esta última obra, «que no es sólo un retrato, sino una composición», «pedí una película sobre el P. Santiago».
La tela muestra a la derecha, en la lejanía, el hospital psiquiátrico y la escuela que levantó el sacerdote. A la izquierda, un ángel enseña el proyecto del mismo complejo en su estado actual. Una religiosa arrodillada, sirviendo un vaso de agua, representa su mayor herencia: la congregación que fundó en 1930.
Sus obras apostólicas son la asistencia a los sacerdotes impedidos para continuar su ministerio por razón de salud o edad, la atención a los discapacitados, ancianos e incurables abandonados por sus familias y hospitales, la solicitud hacia los huérfanos y la labor educativa. En manos de un escolar se ve, en la pintura, un cuaderno abierto con el escudo de Benedicto XVI y la fecha de beatificación del P. Santiago: «le 22 Juin 2008».
Echado en el lecho de un hospital, se retrata también a un sacerdote anciano y enfermo que busca consuelo; aferrado al hábito del monje libanés, un niño con síndrome de Down busca protección.
«Me conmovió mucho esta historia de sufrimiento del P. Santiago, porque no le fue fácil crear el hospital; vi la película, leí libros y además tuve que encontrar personas discapacitadas para incluirlas en el cuadro y otras que pudieran posar por el sacerdote. Esto lleva tiempo», recuerda Natalia Tsarkova.
«Trabajé día y noche porque tuve poco margen desde que recibí el encargo – relata --, pero no pude decir que no». Fue la congregación fundada por «Abuna Yaaqub» -- como se conoce al P. Santiago en el Líbano -- quien le encomendó la imagen.
Como admitió la artista, la bendición y la satisfacción del Papa por su obra «es un gran honor y una gran alegría».
«Representa un estímulo para trabajar más; da energía, y esto es muy importante», concluye.
El cuadro del P. Santiago De Ghazir Haddad parte ahora hacia Beirut. Se colocará cerca de su sepultura, en la iglesia de Santa María del Mar.




   
 
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