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Sin necesidad de esperar a que pasen cinco años tras su fallecimiento, el Papa permite el inicio del proceso de beatificación de sor Lucía de Fátima.
El Santo Padre Benedicto XVI ha concedido la puesta en marcha de la causa de beatificación de Sor Lucía a tres años de la muerte de la vidente de Fátima. Así lo anunció en la tarde de ayer, en la Catedral de Coimbra, en Portugal, el Card. José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
Un Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede señala que, al finalizar la Santa Misa celebrada en el tercer aniversario de la muerte de Sor Lucía dos Santos, el purpurado anunció que «el Santo Padre Benedicto XVI, acogiendo con benevolencia la instancia presentada por el Obispo de Coimbra, Mons. Albino Mamede Cleto, y compartida por numerosos obispos y fieles de todo el mundo, ha concedido que, derogando el quinquenio establecido por la norma canónica (cf. art. 9 de las Normae servandae), se pueda poner en marcha, tan sólo tres años después de su muerte, la fase diocesana de la Causa de beatificación de la mencionada Carmelita, conocida en el mundo como una de los tres videntes de Fátima».
Se trata de la misma disposición que Juan Pablo II tomó para comenzar el proceso de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta o que adoptó Benedicto XVI para comenzar la causa de Karol Wojtyla.
Esta decisión no implica ninguna concesión por lo que se refiere al proceso de beatificación como tal, que seguirá el curso ordinario a no ser que el Papa dé una nueva disposición.
Lucía de Jesús dos Santos, tenía diez años cuando declaró haber visto por primera vez, el 13 de mayo de 1917, a una señora que luego identificó como Nuestra Señora, en la Cueva de Iría, junto a sus primitos Francisco y Jacinta Marto, beatificados por Juan Pablo II, en el aniversario de las apariciones del año 2000, en Fátima.
El 13 de octubre de 1930, el entonces Obispo de Leiría, monseñor José Alves Correira da Silva, en una carta pastoral, declaró dignas de fe las apariciones de Fátima y admitió el culto público. Desde entonces, el santuario se ha convertido en un centro de espiritualidad y peregrinación de alcance internacional.
Nacida en 1907, en Aljustrel, sor Lucía se trasladó en 1921 a Oporto, y apenas a los 14 años fue admitida como alumna interna en el Colegio de las Religiosas Doroteas, en Vilar, en las afueras de la ciudad.
El 24 de octubre de 1925, entró en el Instituto de Santa Dorotea y al mismo tiempo fue admitida como postulante en el convento que la misma congregación tiene en Tuy, Galicia, España, cerca de la frontera portuguesa. El 3 de octubre de 1928, pronunció sus primeros votos. El 3 de octubre de 1934, emitió los votos perpetuos y recibió el nombre de sor María de la Dolorosa.
En 1946, volvió a Portugal y, dos años más tarde, entró en el Carmelo de Santa Teresa, en Coimbra, donde el 31 de mayo de 1949 profesó como Carmelita Descalza, asumiendo el nombre de hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado.
Escribió dos volúmenes, uno llamado «Memorias» y el otro «Llamadas del Mensaje de Fátima». En sus escritos cuenta cómo la Virgen y el Niño Jesús se le aparecieron otras veces en los años sucesivos al acontecimiento de Fátima. Falleció a los 97 años en el convento de Coimbra.
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